Maduro y Cilia Flores, responsables de innumerables violaciones a los derechos humanos durante más de una década en Venezuela, lanzaron su llamado a la reconciliación nacional en un intento de mostrar una supuesta imagen de fortaleza. El mensaje, pronunciado cuando la atención internacional se centra sobre el caso, busca también incidir en el clima social del país y posicionar una narrativa de cohesión y serenidad.