El robo y asesinato que llevó a la cárcel a los "Mellizos" de Rawson
Eran tan inseparables que la noche del 16 de febrero atacaron a golpes y asaltaron a un obrero en la calle. Cuatro días después discutieron y mataron a un vendedor ambulante al que conocían.
La profesional que elaboró los perfiles psicológicos de los dos hermanos describió a ambos con trastornos antisociales de personalidad, impulsivos, de exigua tolerancia a la frustración y agresivos. Aun así, ellos eran distintos. Andrés presentaba rasgos narcisistas, demandante, egocéntrico, omnipotente y poco empático; en cambio, Eduardo tenía conductas algo infantiles, evitativo, dependiente, con tendencia al manejo y a la inmadurez emocional.
Andrés Javier y Eduardo Javier Naranjo vinieron juntos al mundo y fueron tan inseparables que hasta compartieron el camino en el delito. Y aunque eran conocidos en el barrio Hualilán II, en Rawson, y en los alrededores, se hicieron conocidos en febrero de 2010 cuando los nombres de los “Mellizos” pusieron en alerta a toda la Policía de San Juan.
Ellos tenían 20 años en ese entonces y se metieron en serios problemas el 16 de febrero de 2010, en horas de la noche, cuando al voleo salieron a la calle Jorge Newbery a asaltar al primero que se les cruzara. El que tuvo la mala suerte fue el obrero Néstor Quiroga, que esa noche de carnaval volvía del trabajo en bicicleta con destino a su casa.
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Los dos violentos episodios protagonizados por los hermanos Naranjo ocurrieron en la calle Jorge Newbery en el barrio Hualilán II, Rawson.
Quiroga ni se lo esperaba. Andrés Javier Naranjo se le atravesó en medio de la calle y lo hizo detener. El trabajador lo miró y rápidamente saltó de la bicicleta cuando vio que ese joven le largó un puntazo en el cuello con el cuchillo que portaba. En principio amagó con enfrentarlo, sin soltar la bicicleta, pero antes de que pudiera darse vuelta recibió un fierrazo en la espalda.
Ahí largó la bicicleta y empezó a correr desesperado con tal de escapar. Después llegó a la casa de una vecina que le prestó ayuda y señaló que los que lo habían asaltado eran los “Mellizos” Naranjo, conocidos en el barrio. Para entonces éstos preparaban la huida. En esos minutos llamaron a un remis de la empresa La Fueguina, subieron la bicicleta en el baúl y desaparecieron del barrio.
El asalto callejero puso en la lista de buscados a los “Mellizos” Naranjo, pero la Policía sanjuanina no los buscó demasiado. Los vecinos veían a los hermanos Andrés y Eduardo por el barrio como si nada hubiese pasado.
El homicidio
Hasta que llegó la tarde del sábado 20 de febrero de 2010. Una siesta calurosa que calentó la rencilla y los rencores que existían entre el vendedor ambulante Mauricio RicardoLucero y los “Mellizos”. ¿Qué había detrás de esa disputa? Todavía sigue siendo la gran pregunta, pero había un odio mutuo.
Los relatos señalan que esa tarde Mauricio Lucero fue en su moto a buscar a su amigo Javier Sánchez. En esos instantes, mientras estacionaba su Econo Power 90cc, notó que a metros de allí se encontraba Andrés Naranjo. Fue inevitable que se miraran y se insultaran, desafiándose a pelear.
Hospital
Los familiares de Lucero mostrando sus quejas a los policías de la Comisaría 25ta. Foto de Diario de Cuyo.
Lucero era más grande, tenía 36 años, pero Andrés Naranjo no arrugó. Al contrario, éste tomó coraje, caminó hasta su casa, sacó un revólver calibre 32 y regresó a buscar al vendedor ambulante. Una versión decía que por detrás también había salido su hermano mellizo.
El vendedor ambulante vio el arma de fuego en una de las manos de Andrés Naranjo y atinó a correr un trecho hasta que agarró un palo para defenderse y volvió a hacerle frente. Pero esa no fue una buena idea. El mellizo lo esperó y, cuando lo tuvo a tres metros de distancia, descargó su furia a puro balazos. El primero de esos disparos impactó el pecho de Lucero, que se acurrucó para cubrirse y segundos más tarde cayó al piso.
Los vecinos aseguraron que escucharon alrededor de cuatro estruendos, pero Lucero solo recibió ese único tiro en el pecho. Un niño que se encontraba en la calle vio la escena y salió a buscar a la familia del vendedor ambulante. “¡Doña Mariana! ¡Doña Mariana! ¡Le pegaron al Mauricio! ¡Fue el mellizo!”, gritó ese chico, dirigiéndose a la pareja de Lucero.
Tribunales
Los hermanos Andrés Javier (a la derecha) y Eduardo Javier Naranjo durante su paso por Tribunales. Fotos de Diario de Cuyo.
La mujer y la hermana de Mauricio Lucero corrieron hasta el lugar donde éste se encontraba tirado y observaron la herida de bala en el pecho. Respiraba mal y no tenía fuerzas ni para ponerse de pie. Esa misma tarde lo trasladaron a la guardia del Hospital Guillermo Rawson, pero su estado ya era delicado porque el proyectil había tocado órganos vitales.
De los hermanos Naranjo ya no tenían ni señales. Los policías de la Comisaría 25ª, que los venían buscando por el asalto del 16 de febrero, reiteraron el pedido a todas las dependencias policiales de San Juan para capturarlos, pero no tuvieron suerte ni ese día ni en la semana siguiente.
Mauricio Ricardo Lucero estuvo internado en la terapia del Rawson y la vigilia de su familia se hizo agónica. Cuatro días duraron los ruegos para que se recuperara, pero no alcanzaron. A las 19 del miércoles 24 de febrero de 2010, el vendedor ambulante sufrió un paro cardiorrespiratorio del que no pudo salir y falleció.
El comisario Hugo Tello, junto con los policías de la Comisaría 25ª y la Brigada de Investigaciones, redobló la búsqueda de los hermanos Naranjo. Recién pudieron detenerlos los primeros días de marzo de 2010. El revólver calibre 32 largo jamás fue secuestrado.
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Andrés Javier Naranjo volvió a caer preso en mayo de 2018 por otro robo.
Andrés Javier y Eduardo Javier Naranjo fueron juzgados en mayo de 2011. Su abogado defensor y el fiscal negociaron un juicio abreviado y el juez Ernesto Kerman, de la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional, hizo lugar. El arreglo fue que Andrés Javier Naranjo reconoció la autoría del asesinato de Lucero, pero desligaron a su hermano de ese crimen. En el caso del robo a Quiroga, ambos admitieron ser los responsables, pero la pena fue ínfima.
Al dictarse la sentencia, la pena más dura fue para Andrés Javier Naranjo, que recibió una condena de 10 años de prisión por los delitos de homicidio simple y robo simple. A su hermano Eduardo Javier le dieron por cumplida la pena por el año y dos meses que llevaba preso y le otorgaron la libertad el mismo 11 de mayo de 2011.
Del único del que se tuvo noticias tiempo después fue de Andrés Javier Naranjo. En agosto de 2018, cuando ya había empezado a tener los beneficios de salidas transitorias, fue detenido en Rawson por el robo en una vivienda. Se supone que actualmente está en libertad.
FUENTE: Sentencia de la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional, artículos periodísticos de Diario de Cuyo, testimonios de policías que trabajaron en la causa y hemeroteca de la Biblioteca Franklin.