La trágica historia de Nicolás Florencio Caputo, el taxista sanjuanino asesinado en 1939 por dos delincuentes que le robaron el auto, sigue viva más de 80 años después gracias al santuario popular que lo transformó en leyenda. Su muerte conmovió a toda la provincia y, con el tiempo, su figura se convirtió en símbolo de fe y protección para los choferes.