Un doble femicidio estremeció a la Villa Pedro Echagüe en 1997. Myriam Espinoza y su hija Magalí fueron halladas enterradas en su propia casa y el principal acusado, Ceferino “Cefe” Amaya, terminó confesando el crimen. Años después, volvió a ser detenido por nuevos hechos de violencia.