Evacio Sardiña era uno de siete hermanos de la familia de apellido insigne en San Juan, hace añares propietaria del molino harinero donde trabajaban todos ellos y que es emblema de Jáchal. Acaba de fallecer pero dejó un recuerdo exquisito entre lo conocieron como un radical de ley, un productor insigne, dirigente deportivo y un hombre de diálogo.
Evacio, que abrazó a la UCR desde muy jovencito, tenía el poder de la discusión con personas de otros pensamientos políticos. Para su coterráneo Roberto Ruiz, era un "hombre institución" y un "jachallero necesario".
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Cuentan que la famosa confitería de Garcés era para él lugar sagrado desde donde hacía la mayoría de sus actividades. Tenía como costumbre instalarse en una mesa de ese bar y encontrarse con amigos para discutir sobre política. Muchos recuerdan que tenía trato directo con Raúl Alfonsín. "Fue un gran vecino y un dirigente de diálogo", lo describió el presidente de la UCR jachallera, Felipe Táñez. Este año electoral, Sardiña trabajó codo a codo con su sobrino Alfredo Aciar, que hizo carrera política en Mendoza y fue candidato a intendente de Jáchal en las últimas elecciones.
"A Evacio lo he conocido muy de joven por dos motivos. Uno, porque él, al igual que mi padre, era agricultor y productor del departamento y, además, nos unían otro sentimiento, que es la política y la Unión Cívica Radical", dice un contemporáneo de Sardiña, Dalmiro Garay.
"Sardiña era de los de la última generación de la corriente migratoria de mil ochocientos y algo. El padre, español, se radicó acá, en su actividad agrícola, con la producción de trigo, de grano, cuando nadie lo hacía", recordó Garay sobre su amigo, a quien despidió el 11 de octubre. El padre de Evacio dedicó prácticamente todo su capital para la construcción de un molino, que fue muy importante porque fue el más moderno de los ya existente. Tenía zaranda y producía harina casi de tres ceros", afirmó Garay.
En el molino Sardiña trabajaban muchas familias a la par de Evacio y sus hermanos y hermanas. Él cumplía funciones como camionero y llevaba y traía material del molino por diferentes destinos. "Había mucha gente que inclusive vivía cerca de los molinos porque allí los Sardiña les había construido viviendas porque trabajaban día y noche en la actividad de producir harina, no sólo los jachalleros sino que venían de La Rioja, de la ciudad de San Juan, de Valle Fértil a moler en ese lugar, contó el octogenario.
"Hubo una descendencia, todos seguimos, tanto la familia de Evacio como nuestra familia, militando o perteneciendo al partido yrigoyenista. Yo tengo 83 años, y con Evacio se militaba muchísimo, pero especialmente después de recuperar la democracia, es decir, antes para recuperar la democracia y luego la participación política para adelante. Dalmiro ganó la Intendencia en el '87 y Evacio salió electo concejal. "Cumplimos mandato, pues seguimos militando, y bueno, y hasta última elección, yo te digo hasta la de mayo, Evacio ha estado con nosotros trabajando, visitando gente. Era un hombre muy respetado, muy querido, con mucha simpleza", lo recordó Garay.
Evacio amaba la UCR y amaba ser agricultor. "Le gustaba su actividad y nosotros nos lo veíamos ir al campo a realizar los trabajos que él emprendía especialmente, y hacía de olivo y de cebolla", dijo su amigo sobre la finca de los Sardiña en Tamberías. "No está sobre la ruta, está entrando, porque como todos los molinos, se ubicaron cerca de los canales, derivadores de un caudal importante de agua para los regadíos de la finca. Por eso el molino de los Sardiña funcionaba con lo hídrico, hacían funcionar las ruedas con agua que venía por ese lado, se hacía andar las ruedas supergrandes y, por supuesto, todos los engranajes", recordó.
Con el tiempo, los molinos jachalleros, de los cuales se contaron más de 10 en una época, fueron entrando en el abandono. "Lo que pasó es que históricamente se le dio un valor cultural a los molinos de Jáchal, y muchos de ellos fueron nacionalizados. Esa nacionalización poco les prestó atención y con el tren las harinas de la parte central del país empezaron a llegar, harina más blanca, y bueno, esto fue disminuyendo la importancia de los molinos harineros de Jáchal", se lamentó el hombre.
El molino de los Sardiña, también conocido como molino "Santa Teresa" cuenta con una edificación que data de las primeras décadas del siglo XIX y fue declarado por el Congreso Nacional como Monumento Histórico Nacional en el año 2000, con lo que se reparó integralmente y se echó a andar. Pero no aguantó los embates del tiempo.
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Evacio junto a antiguos correligionarios, en la sede de la UCR de Jáchal, trabajando intensamente en la campaña electoral de este año.
Evacio pasó sus últimos días militando y cuidando el molino y de sus hermanos queda solo una. Él, que enviudó hace unos 15 años, vivía solo y le pidió a su única hija, que se lo había traído a la ciudad de San Juan para cuidarlo, ser sepultado en Jáchal. Y así fue.
Como dirigente y como persona Evacio era muy querido en Jáchal. Dalmiro cierra con una anécdota: "Él todos los días iba a tomar su cafecito y en ese bar también había el juego de quiniela y él toda la semana realizaba su juego. Puedo contar una historia muy linda, que cuando se enfermó acá, se cayó en la calle, lo llevamos al hospital. Yo fui a verlo porque inmediatamente me avisaron y lo fui a ver y, bueno, pude entrar a verlo. Y me dice, 'mirá, en el bolsillo del pantalón tengo plata y unas boletas del juego de la quiniela. Vemos a ver si me saco algo'. Le encantaba jugar y estar con la gente".