A casi un año de que el Arzobispado de San Juan y autoridades provinciales anunciaran la demolición del histórico templo de Villa Mercedes, en Jáchal, la situación del edificio sigue sin definiciones concretas y con un deterioro cada vez más visible. La parroquia, construida en 1886 y cerrada desde el terremoto del 18 de enero de 2021, permanece a la espera de avances administrativos que permitan su intervención, mientras informes técnicos ya habían determinado que su estructura representa un riesgo. En este contexto, el paso del tiempo, las lluvias recientes y la falta de obras profundizaron los daños en uno de los símbolos más importantes de la comunidad.
El párroco de la localidad, Gustavo Vaca Resa, explicó a Tiempo de San Juan que el proceso sigue estancado en instancias burocráticas. Según detalló, tras la presentación realizada ante el Ministerio de Infraestructura, el Gobierno provincial trabaja en la elaboración de un acuerdo junto al Arzobispado para poder intervenir formalmente en el lugar. Sin embargo, ese paso aún no se concretó.
“El Arzobispado ya dio el aval y trabajó con sus equipos técnicos y legales, pero desde octubre del año pasado no hay mayores novedades”, indicó el sacerdote, marcando el freno que atraviesa el expediente.
Un deterioro que no se detiene y el objetivo del pueblo
Mientras los papeles siguen su curso lento, el templo -cerrado desde el terremoto de 2021- muestra señales cada vez más alarmantes. Las últimas lluvias agravaron el estado general de la estructura, especialmente por fallas en el techo que permitieron el ingreso de humedad.
Ese proceso se refleja en paredes cada vez más comprometidas y en problemas visibles en la mampostería, que ya presenta riesgos incluso ante movimientos sísmicos leves. “El asentamiento del edificio es notable. La puerta principal prácticamente no se puede abrir por cómo ha cedido la estructura”, describió Vaca Resa.
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Tiempo visitó el templo hace un año. Fotos: Gabriel Iturrieta.
El diagnóstico es claro y no ha cambiado con el tiempo. El sacerdote confirmó que la demolición aparece como el único camino posible. La intención, según explicó el párroco, es avanzar luego con la construcción de un nuevo templo de características similares, aunque más seguro.
Un año después, el mismo dolor
La escena contrasta con lo que Tiempo de San Juan pudo registrar doce meses atrás, cuando visitó Villa Mercedes tras conocerse la decisión. Allí, el impacto en la comunidad era evidente: un pueblo entero atravesado por la historia de su iglesia, construida en 1886 y eje de la vida social, religiosa y cultural.
Embed - Villa Mercedes, entre la angustia por la demolición del templo y el pedido del pueblo a la virgen
Las voces de los vecinos, cargadas de tristeza, todavía resuenan. Para muchos, la parroquia no es solo un edificio, sino el lugar donde transcurrieron generaciones enteras: bautismos, casamientos, celebraciones patronales y encuentros cotidianos.
A pesar del paso del tiempo, ese sentimiento sigue intacto. “Es un tema muy sensible porque es un templo muy afectivo”, reconoció el sacerdote, quien también remarcó que, más allá del apego emocional, la situación representa un riesgo real para la comunidad.
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El templo, en épocas pasadas.
Informes que no dejan margen
Los estudios técnicos realizados por organismos como el INPRES, la Universidad Nacional de San Juan y el propio Ministerio de Infraestructura ya habían sido contundentes. El edificio presenta fisuras severas, carece de condiciones sismorresistentes y está asentado en un terreno vulnerable.
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Las fisuras expuestas en abril de 2025.
El daño, originado principalmente por el terremoto de 2021, se vio agravado por las crecientes y el paso del tiempo. En ese contexto, los especialistas coincidieron en que no existe una alternativa viable de restauración.