Por la causa penal que investiga la entrega ilegal de vehículos de un depósito judicial y que tiene a un juez de instrucción en la mira de la Justicia, a un comisario detenido y a varios policías tras las rejas, otros excarcelados aunque vinculados, cayó otro uniformado en las últimas horas que estaba a cargo del destino de los rodados en la Comisaría 3ra.
Se trataría de Mauricio Oro, un oficial que prestaba servicios en la seccional de Trinidad que estaba encargado del depósito de las movilidades radiadas y que en las últimas semanas había sido suspendido de sus tareas en dicho lugar. Según arroja la investigación que lleva adelante el Primer Juzgado Correccional, habría falsificado la firma del entonces comisario Sombra.
Todo comenzó a raíz de una denuncia que radicó la Subsecretaría de Gestión de Control, que indicaba la entrega ilegal de automóviles secuestrados por la Policía y que desencadenó en la detención del Comisario Gustavo Padilla, jefe del depósito judicial de 9 de Julio en cuestión y que salpicó al excortista Adolfo Caballero.
En un principio, la causa estaba en manos de Pablo Flores del Segundo Juzgado de Instrucción pero la misma se desdobló y continuó en el Primer Juzgado Correccional de Juan Pablo Ortega, con delitos menores como el abuso de autoridad y el incumplimiento de los deberes como funcionarios policiales. El nuevo magistrado al mando de la instrucción descubrió irregularidades en el accionar de su colega, a quien pidió el desafuero para indagarlo por considerarlo un presunto cómplice de los delitos.
Fuentes judiciales revelaron que el caso fue denunciado en el ente de control cuando el damnificado descubrió que alguien habría falsificado su firma en un acta policial. Esa documentación era un acta que enviaron al depósito de 9 de Julio para entregar un auto Chevrolet Corsa que estaba radiado de circulación desde 2016 y a disposición de un Juzgado de Faltas, explicaron. Además de que la firma era “trucha”, se detectó que, aparentemente, no existía el oficio judicial para liberar ese vehículo y tampoco la autorización de la División Tránsito de la Policía. Todo esto puso en la mira al oficial que estaba a cargo de los vehículos radiados en la Seccional 3ra.
Esa acta, que no iba acompañada por el oficio judicial y la autorización de Tránsito, supuestamente fue utilizada por uno de los responsables del depósito de 9 de Julio para hacer el trámite destinado a liberar el Chevrolet Corsa y dejar constancia de su entrega, explicaron.