A metros de la Ruta 40, antes de llegar a Benavídez, hay un territorio de Capital que parece suspendido en un silencio espeso. Más de cinco hectáreas donde las torres oxidadas se elevan como fantasmas del pasado y la vegetación avanza sin permiso entre los restos de hormigón. El drone de Tiempo sobrevoló el predio y reveló cómo se encuentra el Matadero municipal y el proyecto del Ecoparque.
Durante décadas, este sitio fue un engranaje vital del sistema productivo sanjuanino. Allí, donde hoy todo es quietud, trabajaron más de cincuenta empleados, entre corrales, máquinas y rutinas que marcaban el ritmo de la faena municipal. El Matadero era parte del pulso económico de la Capital, un espacio donde la actividad era constante y donde las reformas de los años ’60 y ’70 prometían modernizar el sistema cárnico y proyectar una ciudad en crecimiento.
Embed - Lugares abandonados: el Matadero capitalino y la incertidumbre por el pulmón verde
Pero el tiempo dio su giro. Con la inauguración de un complejo más moderno, el predio quedó en desuso, convertido en una carcasa silenciosa. Fue entonces cuando surgió el proyecto más ambicioso: transformar el viejo matadero en un ecoparque municipal, un gran pulmón verde con áreas recreativas, senderos y oficinas recuperadas. Una idea que sedujo a más de uno, pero que quedó suspendida por falta de financiamiento.
Mientras el Municipio buscaba reactivar la iniciativa -como se supo el año pasado- el presente se impone sin rodeos. Las torres herrumbradas, el edificio con los vidrios rotos y los espacios donde alguna vez hubo vida laboral permanecen inmóviles, atravesados por una mezcla de memoria e incertidumbre.
Actualmente, el Matadero capitalino sigue esperando. Apenas custodiado por el viento, la maleza y ese verde espontáneo que brota sin permiso, el predio habita un limbo extraño: un lugar que fue mucho, que podría volver a ser, pero que por ahora es solo una sombra de lo que soñó convertirse.