La tragedia que los unió sin conocerse: el encuentro entre un sobreviviente y un rescatista, a 40 años de El Tambolar
Rodolfo Arce y Raúl Díaz vivieron en carne propia el accidente vial más fatal de la provincia. Nunca se habían reunido en cuatro décadas, pero tras presentarse, sus charlas evidenciaron que la tragedia los hermanó. Un emotivo encuentro hecho realidad por Tiempo.
Raúl Díaz y Rodolfo Arce en inmediaciones de la zona del siniestro. Foto: Gabriel Iturrieta.
Ni 40 años bastan para sanar las heridas que dejó la tragedia de El Tambolar. El recuerdo permanece intacto en la memoria de sus protagonistas, quienes aún conservan la fortaleza -y hasta una especie de orgullo- de relatar cada detalle del accidente vial más fatal de la historia de San Juan, en el que murieron 17 personas y otras 25 resultaron heridas. En el marco de la efeméride, Tiempo de San Juan tomó contacto con dos hombres que vivieron en carne propia lo ocurrido y que, pese a haber estado unidos por aquel hecho ocurrido en enero de 1986, se encontraron por primera vez tras cuatro décadas.
La cita fue pactada durante la semana pasada. Rodolfo Arce, sargento a cargo del clarinete y sobreviviente del siniestro, se mostró predispuesto desde el primer momento. Raúl Díaz, rescatista en aquel entonces y hoy guía de montaña, logró hacer un espacio en su cargada agenda el sábado por la mañana. Acordados el día y el horario, este diario emprendió viaje hacia las inmediaciones de la zona donde ocurrió el siniestro.
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Algo llamó poderosamente la atención desde el primer instante. Apenas Rodolfo y Raúl se vieron cara a cara por primera vez, no dejaron de hablar y de intercambiar experiencias. Hasta ese momento, solo se conocían por sus nombres y por una conversación telefónica previa a esta entrevista. Sin embargo, la tragedia pareció haberlos hermanado, aun sin haberse reunido nunca en estos 40 años.
Durante las dos horas y media de viaje desde el Gran San Juan hasta pasar el puente de Pachaco -el punto máximo permitido para acercarse a la zona de la tragedia- la charla fue constante. Recordaron nombres, anécdotas y situaciones vividas en aquellos días de enero de 1986, al punto que la sensación fue no interrumpirlos.
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Arce y Díaz tuvieron una larga y tendida conversación durante el viaje. Foto: Gabriel Iturrieta.
Una vez en el lugar, ambos recorrieron la zona y reconstruyeron, paso a paso, lo ocurrido hace cuatro décadas. La emoción estuvo presente en todo momento. La tragedia marcó un antes y un después en sus vidas, tanto en lo profesional como en lo personal, y ese peso se reflejó en cada recuerdo compartido en medio de las montañas.
Sobre el encuentro, Rodolfo Arce destacó el vínculo que se generó pese al paso del tiempo. Señaló que, al tomar contacto con Raúl a través de Juan Carlos Virhuez -soldado tambor y también sobreviviente de la tragedia-, sintió una emoción particular. “Cuando me dijeron que Raúl había colaborado en el rescate y que era del Club Andino Mercedario, eso ya me movilizó. Y más aún cuando me pidió que aportara mi testimonio, porque verdaderamente han pasado tantos años y pareciera que todo hubiese ocurrido ayer”, expresó.
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Arce, en medio de las montañas. Reconoce que la tragedia será difícil de olvidar. Foto: Gabriel Iturrieta.
En ese sentido, Arce remarcó el impacto que el recuerdo de El Tambolar sigue teniendo en la sociedad sanjuanina. “Eso me sorprende: cómo el pueblo sanjuanino sigue siendo tan espontáneo para ayudar y para no olvidar”, agregó.
Por su parte, Raúl Díaz aseguró que hay palabras que quedaron grabadas para siempre en su memoria. “Primero el servicio y después el honor. Para mí fue un honor, con mayúsculas, haber estado en ese lugar”, sostuvo. Y añadió: “En estos 40 años es la primera vez que conozco a un sobreviviente, como es Rodolfo. Eso me cala en el alma”.
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Pese a la tragedia, Díaz siente un gran honor de haber intervenido en el rescate. Foto: Gabriel Iturrieta.
El encuentro, que tardó cuatro décadas en concretarse, terminó siendo mucho más que una entrevista. Fue la confirmación de un lazo invisible forjado en uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de San Juan.