Una guerra sin fin que comenzó en un asentamiento y terminó en el Bº Las Pampas: la versión de la familia del fallecido y los antecedentes
La familia de Ricardo Caballero aseguró que el crimen fue el desenlace de un conflicto que llevaba al menos siete años. Confirmaron que hubo denuncias, amenazas y hechos de violencia, las cuales comenzaron en un asentamiento y continuaron tras el traslado al Barrio Las Pampas.
Él era Ricardo Caballero, según la foto enviada por la familia a este diario.
La muerte de Ricardo Caballero fue, según su familia, el desenlace de una “guerra” que llevaba al menos siete años. Afirmaron que los conflictos comenzaron cuando todos vivían en un asentamiento -en inmediaciones de calle 17 y Ruta 40, Pocito- y que, aun después de mudarse al Barrio Las Pampas, las agresiones continuaron. Indicaron que durante todo ese tiempo siempre fueron vecinos de casas contiguas y que la convivencia estuvo marcada por enfrentamientos, amenazas y denuncias reiteradas.
Caballero murió en la madrugada del martes 6 de enero tras haber sido baleado el domingo 4 de enero durante un violento enfrentamiento vecinal en el Sector 2 del Barrio Las Pampas, en Pocito. Por el hecho quedaron detenidos Alejandro Lara y Jonathan Arancibia, señalados por la Justicia como los principales acusados del homicidio.
En diálogo con Tiempo de San Juan, familiares aseguraron que los problemas no eran recientes y que desde la época del asentamiento denunciaban malos tratos y hechos de violencia. También los acusan por consumo de estupefacientes. Afirmaron que desde entonces siempre fueron vecinos y confirmaron que intentaron denunciar en reiteradas oportunidades distintas situaciones, pero que muchas veces no les tomaron las denuncias o que, aun cuando se formalizaban, no tenían consecuencias.
Ya instalados en el Barrio Las Pampas, las situaciones volvieron a repetirse. Amenazas, daños materiales, agresiones físicas y episodios que, según declararon, ocurrieron incluso frente a menores de edad. Indicaron que realizaron múltiples denuncias ante distintas dependencias, pero que la violencia nunca cesó.
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Barrio Las Pampas, Pocito. Imagen ilustrativa.
El 4 de enero la situación llegó a su punto máximo. El día del hecho, la violencia se intensificó tras una agresión física grave contra una mujer de la familia de Caballero, expresaron. Además, aseguraron que, tras realizar la denuncia en la comisaría, al regresar a su vivienda se encontraron con Alejandro Lara y Jonathan “El Tarta” Arancibia -a quienes señalaron como amigos- dentro del domicilio, provocando destrozos. Afirmaron que, al exigirles que se retiraran, fueron amenazados con armas de fuego.
También apuntaron contra familiares de Lara, a quienes señalaron como partícipes del conflicto. También apuntaron contra familiares de Lara, a quienes señalaron como partícipes del conflicto.
Además, manifestaron que, tras volver a radicar una denuncia, Ricardo Caballero llegó para ayudar a reparar los daños ocasionados en la vivienda. Indicaron que la intención del hombre era colaborar y luego retirarse, pero aseguraron que cuando se iba del lugar recibió un disparo en medio de varios tiros efectuados desde la vía pública.
Sobre Ricardo Caballero, manifestaron que era una persona trabajadora, dedicada a la construcción y a tareas rurales, y que hacía grandes esfuerzos para mantener a su familia. Indicaron que dejó dos hijos, de 12 y 7 años.
“Solo queremos justicia y paz para nuestra familia”, aseguró una de las familiares, y afirmó que están organizando una marcha para pedir justicia, convencidos de que cuentan con pruebas suficientes para demostrar la responsabilidad de los acusados.
La audiencia de formalización
Según la reconstrucción de Fiscalía, el conflicto comenzó en horas de la mañana con una pelea entre dos mujeres vecinas, lo que derivó en una denuncia policial. Al regresar a su vivienda, la familia de Caballero habría encontrado a Lara y Arancibia dentro del domicilio, tras romper ventanas y provocar daños, y ambos los habrían amenazado con armas de fuego.
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Arancibia y Lara, en la audiencia de este miércoles.
Siempre de acuerdo a la acusación, minutos después Ricardo Caballero llegó para colaborar con la reparación de los destrozos y, cuando se retiraba del lugar, fue atacado a tiros desde la vía pública. Uno de los disparos impactó en su abdomen. La víctima fue trasladada al hospital, donde falleció al día siguiente como consecuencia de la herida de arma de fuego.
Durante la audiencia, la defensa de Lara expuso una versión alternativa del hecho y sostuvo que existieron agresiones previas contra su entorno, incluso el lanzamiento de objetos y una botella incendiaria contra una vivienda. Fiscalía, en cambio, sostuvo la acusación y afirmó que los disparos que terminaron con la vida de Caballero fueron efectuados desde la calle cuando la víctima se retiraba del lugar.