En la noche del 23 de enero pasado una fuerte tormenta seguida de creciente causó grandes perdidas en el pueblo de Zonda.
Tras las fuertes inundaciones registradas en Zonda, salieron a la luz esta semana argumentos académicos que explican por qué, cada vez que llueve en las sierras, la población vuelve a inundarse. Ahora se sumó otra voz: la del ingeniero Oscar Raúl Dölling, director de un programa clave de la UNSJ.
El experto advirtió advirtió que el fenómeno se produce por fallas humanas y estructurales concretas, y detalló qué obras son necesarias para que el escenario no vuelva a repetirse.
De acuerdo al diagnóstico del ingeniero Dölling, las inundaciones registradas en sectores como calle Las Moras y la Ruta Provincial 12 no responden solo a lluvias excepcionales, sino también a las obras insuficientes y las modificaciones del territorio que impiden que el agua de las crecientes se conduzca y drenen naturalmente. “Hay un sistema hidráulico colapsado por tres factores”, dijo a Tiempo de San Juan el experto.
El dique Soldano
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Vista del dique Soldano en los años 30.
El eje de ese sistema hidráulico colapsado es el dique Soldano, una obra con historia en Zonda y Rivadavia que Dölling dice que está “estrangulado”. Construído en la década del ’30 tras una gran inundación que hizo llegar agua desde la precordillera hasta la Ciudad de San Juan, el desaparecido dique fue pensado como una solución de control hídrico y llegó a convertirse en un emblema turístico de la época.
Con el paso de los años, el sistema perdió capacidad y según contó en 2023 este diario, hoy solo quedan vestigios de aquella obra original, conocida como el “Antiguo Dique” o “Dique Circular”, ubicado detrás del Monumento del Ciclista, sobre el antiguo trazado de la Ruta 12.
Según explicó Dölling, esa infraestructura tendría un rol clave en la descarga de la cuenca, pero se encuentra “colmatada” con sedimentos y con una sección hidráulica insuficiente para eventos intensos.
“Esto genera un efecto de remanso, impidiendo el drenaje expedito del agua del valle hacia el este” dijo el especialista. En otras palabras, el mal estado de esa cuenca contribuye a que la creciente termine impactando directamente en las zonas urbanizadas aguas arriba.
La ruta 12, una barrera
El ingeniero indicó que la ruta 12 es hoy una barrera longitudinal, porque fue construida sobre el cauce del río preexistente. Para colmo, no se le hicieron obras de arte -puentes y alcantarillas- proporcionales.
“Actúa como un dique que intercepta el flujo aluvial transversal, transformando la calzada en el principal canal de escorrentía y depósito de sedimentos”, dijo.
A esto se suma un tercer elemento: el ascenso de la napa freática durante lluvias intensas.
Las napas del suelo
Cuando las lluvias con intensas, la napa freática sube. Eso, combinado con la urbanización que se hizo en las zonas bajas, la impermeabilización del suelo y la falta de un drenaje adecuado anulan la capacidad de infiltración. “Ante una tormenta fuerte, la escorrentía se vuelve inmediata y el volumen de agua superficial aumenta de forma abrupta”, aseguró.
El plan de obras que propone
Frente a este diagnóstico, Dölling planteó un plan de obras estructurales para estabilizar el sistema y proteger tanto la infraestructura como las zonas habitadas.
Entre las principales medidas propuso una reingeniería de la Ruta 12, manteniendo su traza actual, pero incorporando puentes–badén de gran luz y alcantarillas adecuadas en los cruces con cauces históricos, “de modo de restituir la continuidad hidráulica del sistema”.
En cuanto al Dique Soldano, el especialista remarcó la necesidad de hacer un dragado integral del vaso de retención y la ampliación de la sección del vertedero y los descargadores de fondo, para eliminar el cuello de botella que hoy limita la descarga de la cuenca.
El plan también incluye la implementación de un “canal de guardia” al pie del piedemonte, que permita interceptar las crecientes antes de que lleguen a zonas urbanizadas. “También hay que hacer la reactivación de la red de drenes para bajar el nivel freático y recuperar la capacidad de absorción del suelo”, propuso.
Como conclusión, Dölling fue contundente: las defensas de suelo actuales resultan insuficientes frente a tormentas de verano cada vez más intensas. Sin obras estructurales de hormigón y gaviones que respeten la geomorfología natural y el transporte de sedimentos, las situaciones que se observaron en la última gran tormenta seguirán repitiéndose.
Fuentes académicas compartieron el siguiente video que muestra además la importancia de forestar zonas áridas.
Embed - Carlos Alfredo on Instagram: "Así la cobertura vegetal protege los suelos en pendientes al reducir la escorrentía, evitar la pérdida de suelo fértil y mejorar la infiltración del agua, clave para una agricultura sostenible y terrenos estables. #ErosiónDelSuelo #CoberturaVegetal #ConservaciónDeSuelos #AgriculturaSostenible #Infiltración Raíces MedioAmbiente"