Las inundaciones que afectan periódicamente al departamento Zonda cuando hay crecientes tienen una explicación técnica clara, basada en factores naturales y humanos que se combinan en una zona frágil de la geografía sanjuanina. Tiempo de San Juan accedió a documentos provenientes de fuentes académicas que vienen estudiando desde hace años el comportamiento hidrológico de la zona.
Uno de los puntos centrales está en el origen del agua. Durante el verano, la Sierra del Tontal –cordón montañoso entre Calingasta y Zonda- suele registrar lluvias “convectivas” que son intensas, típicas de regiones áridas como San Juan.
Se trata de precipitaciones concentradas en poco tiempo, sobre terrenos con pendientes muy marcadas, suelos poco desarrollados y escasa cobertura vegetal. En ese contexto, la infiltración de cualquier lluvia o creciente es mínima y casi toda el agua escurre rápidamente en superficie.
El resultado: crecientes súbitas, del tipo “flash flood”, con tiempos de reacción muy cortos. El agua desciende desde el Tontal hacia el este y desemboca directamente en el piedemonte donde se asienta Zonda.
Allí ocurre un fenómeno clave: los cauces pierden pendiente de manera abrupta, el flujo se desacelera y el agua comienza a desbordarse lateralmente.
Embed - Así quedó Zonda después de las tormetas
La población
Zonda está construida, en gran parte, sobre abanicos aluviales. No se trata de ríos permanentes, sino de cauces efímeros que permanecen secos gran parte del año y solo se activan durante tormentas intensas, indicaron las fuentes.
Cuando eso sucede, transportan no solo agua, sino también sedimentos, gravas y bloques de gran tamaño. El problema es que estos abanicos siguen siendo geomorfológicamente activos, aunque hoy estén urbanizados.
A este escenario natural se suma un factor decisivo, según los estudios: la capacidad hidráulica actual es insuficiente. El crecimiento urbano fue estrechando los cauces naturales, incorporó calles, defensas precarias y alcantarillas de pequeño tamaño, y en muchos casos interrumpió la traza original del escurrimiento. Así es que frente a una creciente intensa, el agua no logra encauzarse y termina desparramándose por zonas pobladas.
Lo que trae la creciente
Los sedimentos cumplen además un rol determinante. Las crecientes del Tontal llegan cargadas de arena gruesa, gravas y material fino que colmatan rápidamente defensas y cauces, reducen la sección hidráulica y desvían el flujo hacia sectores habitados.
Desde el ámbito académico también aclaran una confusión frecuente: estas inundaciones no dependen del caudal del río San Juan. Son crecidas locales, de origen exclusivamente pluvial, por las lluvias; que pueden ocurrir incluso cuando el río principal presenta niveles bajos.
En conclusión, Zonda se inunda porque está asentada sobre abanicos aluviales activos que reciben el flujo de las lluvias torrenciales desde el Tontal, que bajan en pendiente, tienen baja infiltración y una infraestructura urbana que no logra contener estos eventos extremos. Las fuentes coinciden en que no se trata de un error de origen en la localización del poblado, sino de la necesidad de obras adecuadas aguas arriba y de políticas que eviten la deforestación para reducir la vulnerabilidad de la zona: si hay más árboles, habrá menos daños.
Qué dicen en Hidráulica
Desde el Gobierno, el director de Hidráulica, Raúl Ruiz, atribuyó la creciente a lluvias de magnitud excepcional, posiblemente inéditas en los últimos 100 años. En declaraciones a Radio Sarmiento, este miércoles dijo que el “enorme volumen de agua y el arrastre casi total de material sólido” provocaron el embanque del cauce del Río Blanco, elevaron el nivel del flujo y destruyeron defensas río arriba, haciendo que la creciente avanzara hacia zonas de viviendas.