Un fiscal tomó el caso del albañil que sufrió una brutal golpiza en Santa Lucía y casi pierde la lengua. Ya le tomaron la denuncia, pero no hay detenciones. En principio estarían frente a una causa por lesiones leves, pero aparentemente el obrero de la construcción tendría fracturas y eso agravaría la imputación contra el o los agresores.
El caso ahora está en la UFI CAVIG, en manos del fiscal Mario Panetta, mientras tanto se esperan los informes de los médicos del Poder Judicial en relación a las heridas y el tiempo de recuperación de la víctima, Rubén Orlando Vea. El albañil fue dado de alta este jueves y confirmaron que no perderá la lengua, pero tendría fracturas en la zona cervical y en la mandíbula. De confirmarse esto último, la causa por un posible delito de lesiones leves podría pasar a lesiones graves, explicaron fuentes del caso.
El violento episodio ocurrió este miércoles 28 de enero a primera hora de la mañana en una obra en construcción en Santa Lucía. Rubén Vea trabaja allí junto a su tío y su primo, ambos de apellido Alcaraz, señalaron fuentes del caso. Sin embargo, en la última semana surgieron problemas laborales entre ellos y, aparentemente, padre e hijo empezaron a hostigar y a “basurear” a Vea, revelaron allegados al albañil y fuentes judiciales.
La versión señala que Rubén Vea llegó al trabajo el miércoles por la mañana y su tío y su primo lo estaban esperando. Ambos bajaron de los pisos superiores y se le fueron encima. El albañil relató en su denuncia que fue su tío quien le pegó numerosas veces y que su primo lo intentó, pero no lo logró.
Fuentes judiciales aseguraron que una de las trompadas que recibió Vea fue en la boca, con tan mala suerte que el golpe hizo que se mordiera la lengua y se le aflojaran todos los dientes. Una parte de la lengua quedó colgando, señalaron sus allegados, y fue por eso que en principio se dijo que hubo amputación. Después se aclaró que nada de eso ocurrió.
Lo cierto fue que Vea terminó en el piso a consecuencia de la golpiza y luego, por sus propios medios, se levantó ensangrentado y se trasladó en bicicleta hasta el Hospital Guillermo Rawson para pedir atención médica. El personal de allí le practicó diez puntos de sutura para salvarle la lengua y lo atendió por las otras heridas. Si bien le dieron el alta, esperaban otros estudios para determinar si presentaba fracturas. Por ahora no hay detenciones, pero todo dependerá del avance de la investigación del fiscal Panetta.