Un albañil fue internado con múltiples heridas en la cabeza y casi pierde literalmente la lengua en una brutal golpiza dentro de una obra en Santa Lucía. En principio se habló de una amputación, pero le hicieron una decena de puntos en la lengua para salvársela, según versiones. Lo sorprendente fue que los supuestos responsables de la paliza fueron un tío y un primo que trabajan con él en ese edificio en construcción.
Rubén Orlando Vea, la víctima, se encontraba internado en el servicio de urgencias del Hospital Guillermo Rawson. Los relatos indicaron que este albañil de 34 años no fue auxiliado por nadie y tuvo que trasladarse en su bicicleta hasta el hospital para buscar asistencia médica. Allí tomaron intervención los policías de la guardia. Sin embargo, la familia concurrió a la Comisaría 5ta para radicar la denuncia, pero los uniformados de esa dependencia no se la recibieron con el argumento de que debía hacerla el propio damnificado en la UFI CAVIG.
Allegados al albañil contaron que hacía más de un mes que trabajaba junto a su tío y su primo en esa obra, situada cerca de la plaza central de Santa Lucía. En las últimas semanas, éstos empezaron a reprocharle cosas a Rubén Vea y lo “basureaban”, lo que tensó la relación entre ellos, contó un conocido suyo.
Este miércoles 28 de enero por la mañana, Rubén Vea se presentó a trabajar en la obra y fue entonces cuando su tío y su primo salieron a recibirlo y comenzó la golpiza, relataron las fuentes. Entre los dos le dieron golpes de puño en el rostro y en el resto del cuerpo. En ese tumulto, aparentemente le pegaron en la mandíbula o lo tiraron pesadamente contra el piso y ahí se mordió la lengua, de acuerdo con los relatos.
Ese golpe le produjo un profundo corte en la lengua. Una versión indicaba que literalmente había sufrido una amputación. Al menos ese fue el relato que circuló en la Policía, pero la familia no lo confirmó porque no recibió un informe oficial sobre las heridas y su estado, y tampoco pudo escuchar a Rubén, ya que no podía hablar. Sí se supo que le practicaron diez puntos de sutura para salvarle la lengua, aseguraron las fuentes.
El albañil continuaba internado y la familia estaba desesperada porque le querían recibir la denuncia en la Policía. Las fuentes dijeron que los agresores no le prestaron ayuda y después se marcharon.