Este jueves, el Senado ratificó el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea por 69 votos afirmativos y 3 negativos. Con ese aval parlamentario, Argentina dio un paso institucional clave para la puesta en marcha del tratado, aunque su implementación aún depende de la revisión que realiza el Parlamento Europeo. En San Juan, el nuevo escenario vuelve a poner sobre la mesa una pregunta central: ¿quiénes ganan y quiénes pierden con la apertura?
En la provincia, la evaluación oficial mantiene un tono optimista. Desde enero -en base a una nota expuesta por Tiempo de San Juan-, cuando se firmó el entendimiento en Asunción, el Gobierno local venía analizando el impacto sector por sector. Ahora, con la ratificación convertida en ley, el panorama adquiere mayor previsibilidad y obliga a los actores económicos a pasar del análisis teórico a la estrategia concreta.
“En minería, el acuerdo es pura ganancia”
La minería, que explica cerca del 85% de las exportaciones sanjuaninas, aparece como el sector más beneficiado. Oro, cal y, sobre todo, el cobre proyectado en yacimientos de gran escala podrían encontrar en Europa un mercado estratégico.
El secretario de Coordinación para el Desarrollo Económico, Alfredo Aciar, ya había planteado que, “en minería, el acuerdo es pura ganancia”, en especial por la demanda europea de minerales críticos para la transición energética. El cobre es clave en ese proceso y proyectos como Los Azules, en Calingasta, podrían fortalecerse si se reducen aranceles y se consolida un marco de previsibilidad para inversiones.
La eliminación de barreras para el 92% de las exportaciones del Mercosur y el acceso preferencial al resto abre una ventana para consolidar a San Juan como proveedor de insumos para la industria verde europea.
Beneficio indirecto para las energías renovables
En energía solar el impacto sería indirecto pero significativo. San Juan no exporta electricidad a Europa, pero sí puede beneficiarse de la importación de tecnología europea con menores costos.
Equipamiento fotovoltaico, maquinaria y componentes industriales podrían ingresar con menos aranceles, reduciendo costos de inversión y mejorando la competitividad de nuevos parques solares. En una provincia que hizo de la energía limpia una política de Estado, el acuerdo podría acelerar proyectos y atraer capital extranjero.
Oportunidades y matices en la agroindustria
En la agroindustria el escenario es más heterogéneo. Así queda el mapa del sector:
- Uva de mesa y ajo. San Juan supo exportar en 2011 cerca de 70 millones de kilos de uva fresca a Europa. La posibilidad de recuperar ese mercado de contraestación vuelve a entusiasmar al sector. El ajo blanco de Calingasta también podría ganar competitividad.
- Mosto y pasas. El jugo concentrado de uva y las pasas mejorarían su posición relativa si se reducen aranceles, en un contexto donde la provincia impulsa la reconversión de hectáreas hacia estos destinos.
- Vino. El beneficio sería mayor en segmentos de alta gama y nicho. El punto débil sigue siendo el vino genérico de bajo precio, un segmento con márgenes ajustados y fuerte competencia internacional.
Olivicultura, el sector que expresó preocupación
La Cámara Olivícola de San Juan endureció su postura en enero y reiteró que el acuerdo no es “libre comercio”, sino “competencia subsidiada”. El temor no está puesto tanto en vender a Europa como en competir contra aceites europeos -principalmente españoles y portugueses- en Brasil, principal mercado regional.
Actualmente, Argentina aplica un arancel cercano al 31% al aceite europeo. Si esa protección se reduce mientras persisten los subsidios agrícolas en países como España, el precio de referencia en Brasil podría caer y arrastrar a los productores locales.
Desde la cámara advierten que el impacto sería estructural: caída de precios internos, menor inversión y riesgo sobre el empleo. Por eso proponen mantener salvaguardas mientras existan asimetrías y financiar estudios técnicos independientes sobre subsidios y dumping.