Un reciente informe del Ieral (Fundación Mediterránea) volvió a poner bajo la lupa las marcadas diferencias del mercado laboral argentino. El análisis, difundido este jueves y replicado por Infobae, detalla cómo se distribuye el empleo público en las provincias y permite ubicar a San Juan dentro de ese mapa: con 59 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes, la provincia se posiciona en el puesto 11° sobre 24 distritos, es decir, en la mitad de la tabla.
El promedio nacional se ubica en 50 trabajadores estatales cada 1.000 habitantes, un número que, según el estudio, esconde realidades muy distintas. En ese esquema, San Juan aparece por encima de la media, dentro de un grupo de provincias donde el Estado tiene un peso relevante como generador de empleo.
En el extremo inferior del ranking se encuentran jurisdicciones con menor incidencia del empleo público, como Córdoba (33), Buenos Aires (38), Santa Fe (41) y Mendoza (45). En contraste, las cifras más elevadas corresponden a Tierra del Fuego (141), La Rioja y Neuquén (111 cada una), Santa Cruz (109) y Catamarca (100), lo que refleja modelos productivos con fuerte presencia estatal.
La economista Laura Caullo, autora del informe, explicó que en gran parte del país el empleo estatal sigue siendo un pilar central, especialmente en provincias con menor desarrollo del sector privado formal. Esta situación, según el estudio, no responde únicamente a decisiones políticas, sino también a limitaciones estructurales de las economías regionales.
El espejo del empleo privado
El informe también analiza el empleo asalariado privado formal, donde el panorama se invierte. A nivel nacional, el promedio es de 144 trabajadores privados registrados cada 1.000 habitantes, pero las brechas entre provincias son aún más profundas.
En este indicador, San Juan se ubica en el puesto 14°, con 101 trabajadores privados formales cada 1.000 habitantes, quedando por debajo de la media nacional. Este dato refuerza la idea de una estructura laboral donde el sector público tiene un peso importante en relación al privado.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires lidera ampliamente con 519 empleados privados cada 1.000 habitantes, aunque el informe aclara que ese número está influido por la cantidad de trabajadores que viven en el conurbano y se trasladan diariamente. Le siguen Neuquén (219) y Tierra del Fuego (198), impulsadas por sectores como la energía y la industria.
En el otro extremo aparecen Formosa (37), Santiago del Estero (52) y Chaco (64), provincias que coinciden con una alta dependencia del empleo estatal. “Mientras algunas provincias logran sostener altos niveles de empleo privado formal, otras dependen mucho más del empleo público”, señala el trabajo.
Un contexto de ajuste y cambios
El relevamiento se da en un escenario de reducción del empleo estatal a nivel nacional. Desde la asunción del presidente Javier Milei, más de 66.000 personas dejaron de trabajar en el sector público y en empresas estatales, considerando todos los niveles de gobierno.
A pesar de ese ajuste, el informe advierte que la recuperación económica no se traduce todavía en una expansión sostenida del empleo privado formal. Durante el último año, cerca de 100.000 trabajadores registrados perdieron su empleo, mientras crecieron modalidades más inestables, como el monotributo y el trabajo no registrado.
Según Caullo, el repunte económico muestra un sesgo hacia sectores como la energía, la minería, la agroindustria y las exportaciones. Sin embargo, estas actividades representan apenas el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado formal, lo que limita su capacidad de generar puestos de trabajo masivos.