A primera hora del miércoles, un impactante hallazgo conmocionó a los vecinos de Capital. Un hombre ingresó a una vivienda abandonada y se topó con una escena espantosa: su amigo yacía sin vida y su cuerpo presentaba signos de haber comenzado a ser devorado por roedores.
Si bien los investigadores barajaron desde el primer momento la hipótesis de una muerte natural, las autoridades judiciales iniciaron de inmediato las actuaciones correspondientes para certificar las causas reales del fallecimiento.
Últimos informes forenses confirmaron que la víctima fue identificada como Antonio Francisco Farías, de 65 años. Aunque legalmente registraba domicilio en el departamento, Farías se encontraba en situación de calle. El resultado de la necropsia determinó que el hombre falleció a causa de un infarto agudo de miocardio; asimismo, los peritos detectaron cicatrices y marcas en el corazón que revelan que el hombre ya había sobrevivido a ataques cardíacos previos.
Según detallaron fuentes ligadas a la investigación, el cuerpo presentaba un cuadro severo de desnutrición, un estado de abandono generalizado y una avanzada gangrena en uno de sus pies. No obstante, los especialistas confirmaron que el cadáver no registraba lesiones compatibles con una muerte violenta, descartando así la participación de terceros.
Hasta altas horas de la noche del miércoles, ningún allegado se había presentado en el edificio forense para reconocer el cuerpo. Desde el Ministerio Público Fiscal informaron que los restos de Farías permanecerán en el lugar durante los próximos días a la espera de algún familiar.
La causa judicial quedó bajo la órbita del fiscal coordinador de la UFI de Delitos Especiales, Roberto Ginsberg, y la ayudante fiscal Agostina Ventimiglia. En el lugar del hecho -una propiedad ubicada sobre Avenida España, entre Avenida Córdoba y General Paz- trabajó exhaustivamente el personal de la Comisaría 4ta junto a los peritos de la División Criminalística.