El debate por el precio de la ropa y las importaciones llegó al comercio de San Juan. La Cámara de Comerciantes Unidos, la que salió al cruce de las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, y del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Ambos relativizaron el impacto laboral de comprar prendas en el exterior y cuestionaron los precios locales.
Primero fue Caputo quien encendió la polémica al afirmar “nunca compré ropa en Argentina porque es un robo”. Y luego Adorni tuvo otra declaración en el mismo tenor: “Te comprás un jean acá y te cuesta 100 dólares; por importarlo te cuesta 25. Lo importás, dejás de comprarlo acá. Explicame dónde se pierden puestos de trabajo”, sostuvo.
La reacción en el comercio local
Estos dichos provocaron la reacción de la Cámara de Comerciantes Unidos que con una carta abierta a ambos funcionarios y a la opinión pública calificó las expresiones como una falta de empatía y un desconocimiento de la realidad del sector.
“Desde el corazón productivo de San Juan, los comerciantes y Pymes locales alzamos la voz ante las recientes y desafortunadas declaraciones que pretenden naturalizar la compra en el exterior mientras el mostrador argentino agoniza”, indicó el comunicado firmado por su presidente Marcelo Quiroga.
“Escuchar a un Ministro de Economía y a un Vocero Presidencial jactarse de las ventajas de comprar ropa afuera —aduciendo que un jean en el país cuesta 100 dólares mientras afuera cuesta 25— no es solo una falta de empatía; es un desconocimiento absoluto de la estructura de costos que el mismo Estado nos impone”, criticó.
La entidad remarcó que el alto precio de la indumentaria en San Juan y en el país no responde “a la ambición del comerciante”, sino a una estructura de costos que incluye una fuerte carga impositiva, costos laborales elevados, litigiosidad, alquileres, tarifas y fletes que encarecen especialmente al interior del país.
Bajar impuestos para competir
“No le tememos a la competencia, pero exigimos competir en igualdad de condiciones. Abrir la importación de manera indiscriminada antes de bajar la asfixiante presión tributaria y los costos de producción es una condena a muerte para la industria y el comercio nacional”, explicó.
Agregó que si los funcionarios “tanto admiran los precios del exterior” deben trabajar para que Argentina tenga las condiciones de otros países: “bajen los impuestos a las empresas, reduzcan la burocracia y generen incentivos reales para los que invertimos cada peso en nuestro suelo”.
Empleo
También criticó el impacto en el empleo: “decir que no se pierden puestos de trabajo mientras las persianas se bajan es una necedad peligrosa”, advirtió e invitó a los funcionarios nacionales a “salir de la comodidad de sus despachos “para recorrer los centros comerciales de San Juan y ver de primera mano la caída del consumo. “Aquí no compramos afuera; aquí sufrimos la caída del consumo, pagamos sueldos y sostenemos al país. Defender el comercio local es defender la soberanía y el futuro de todos los argentinos”, indicó la entidad.
Comercio e industria textil en San Juan
El planteo se da en un contexto complejo para el comercio local, que sufre una sostenida caída de ventas sobre todo de vestimenta y calzado y electrodomésticos, principalmente por los viajes de compras a Chile.
La industria textil sanjuanina –que con unos 2.000 puestos labores es una de las mayores empleadoras de la provincia- también vive un momento complejo. El caso emblemático es el de la fábrica Vicunha, líder en producción de tela de jean, que hoy trabaja a menos del 50% de su capacidad en la planta de tejeduría debido a la retracción de la demanda, la apertura importadora y los altos costos locales.
La empresa mantiene activa la hilandería inaugurada el año pasado, pero el impacto ya se reflejó en el empleo: de casi 600 trabajadores que llegó a tener, perdió alrededor de un 20% de su plantel en el último año y medio.
No todas las empresas atraviesan la crisis de la misma manera. Firmas como Lacoste y Ansilta –también radicadas en San Juan- lograron sostener su nivel de actividad gracias a la exportación y al alto valor agregado de sus productos. “Son prendas que pueden absorber costos laborales más altos y seguir siendo competitivas”, explicaron desde el sector.