Tras las lluvias extremas que golpearon a San Juan poco se ha hablado últimamente de la situación hídrica de los diques en la provincia. Pero lo cierto es que la situación actual ha encendido alarmas en las autoridades: los embalses ubicados en el Río San Juan estan lejos de alcanzar una reserva de agua tranquilizadora.
José María Ginestar, director de Recursos Energéticos, dijo a Tiempo de San Juan que el estado actual de los diques no se define como "crítico" todavía, pero sí se encuentran en una situación de alerta debido a la notable baja de sus niveles al igual que río principal de la provincia.
El Río San Juan: a menos de la mitad
El principal indicador de esta crisis es el caudal del río San Juan. Mientras que en enero de 2025 el río traía más de 60 metros cúbicos por segundo (m3/s), actualmente apenas alcanza los 25 o 26 m3/s.
Esta caída es drástica si se compara con los picos de hasta 80 m3/s que se registraron en noviembre y diciembre del año pasado. “El problema fundamental radica en que no hay nieve en la montaña y las previsiones actuales están por debajo de las mínimas esperadas” dijo Ginestar.
Radiografía de los diques: ¿Cuánto bajó el agua?
De acuerdo a los datos técnicos proporcionados por Ginestar, la comparación entre enero de 2025 y enero de 2026 revela un retroceso preocupante en las reservas:
- Dique Caracoles: Se encuentra en 1086 msnm, lo que significa que ha bajado 5 metros en un solo año comparado con los 1.091 msnm que tenía en el 2025.
- Dique Punta Negra: Registra 921 msnm, habiendo descendido unos 2 metros respecto al año anterior.
- Dique Ullum: Se mantiene en 754 msnm. Ginestar explica que se intenta sostener este nivel lo más alto posible para garantizar la calidad del agua.
Las lluvias y crecientes
A pesar de las intensas tormentas veraniegas y la caída excepcional de agua en las crecientes, estas no han "movido la aguja" de las reservas en los embalses. Ginestar aclaró que las crecientes que bajan de la montaña no ayudan a los diques porque traen una enorme cantidad de sedimento, barro y basura.
“En muchos casos, lo que llega a los embalses es más sedimento que agua, las crecientes terminan barriendo la mugre de la montaña en lugar de aportar recurso hídrico útil”, indicó.
Ante este panorama, que se viene repitiendo desde hace varios años, la gestión del agua ha cambiado sus prioridades. El funcionario admitió que en las esferas oficiales ya no se habla de generación hidroeléctrica; sino por el contrario, se están buscando alternativas como paneles solares para compensar la falta de producción en los diques.
Simultáneamente, la gestión orreguista ha decidió mantener la consigna de guardar agua en los embalses para el futuro: se está cuidando el agua estratégicamente para asegurar el riego del próximo año.
Por eso es que, ante los pedidos anticipados de algunos sectores productivos, para bajar las cotas de los diques por debajo del mínimo de seguridad, y suministrar agua para el agro, Ginestar anticipó que la decisión oficial se mantiene firme: “Esa medida sería malísima”, dijo, y un riesgo que no están dispuestos a correr.
Sin dudas, esta situación será tema de debate en los próximos días. Los regantes este martes 3 de febrero ya iniciaron conversaciones con el Departamento de Hidráulica para planificar el cronograma de las cortas de agua para el otoño e invierno proximo. Deben decidir cuántos días se cortará el riego por los canales de distribución de la provincia, lo que impactará en el riego especialmente de los cultivos hortícolas.