Un sector de la industria textil, uno de los históricos motores fabriles de San Juan, atraviesa un momento de fuerte preocupación: se trata de la fábrica Vicunha, la empresa de capitales brasileños que es líder en producción de tela de jean.
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SUSCRIBITELa firma de capitales brasileños enfrenta una fuerte baja de actividad en su planta textil sanjuanina por la caída del consumo y la importación.
Un sector de la industria textil, uno de los históricos motores fabriles de San Juan, atraviesa un momento de fuerte preocupación: se trata de la fábrica Vicunha, la empresa de capitales brasileños que es líder en producción de tela de jean.
La caída del consumo, la apertura de importaciones de productos terminados y el alto costo local conforman un combo que golpea de lleno a una de las mayores empleadoras industriales de San Juan, explicaron fuentes del sector.
Vicunha opera en la provincia con dos unidades productivas. La planta de hilandería, inaugurada el año pasado, se mantiene activa y busca sostenerse a través de exportaciones. En cambio, la planta de tejeduría es la que hoy muestra el mayor nivel de afectación.
Según confirmaron las fuentes, esta unidad trabaja actualmente con menos del 50% de actividad como consecuencia directa de la fuerte retracción en la demanda de telas en Argentina.
El principal problema no es la calidad. La tela que se produce en San Juan abastece a marcas reconocidas y no tiene competencia externa directa. Sin embargo, el mercado cambió por un tema de costos.
Con la apertura de importaciones, ya no ingresan principalmente telas sino productos terminados. Jeans confeccionados en el exterior llegan a precios muy bajos y desplazan a los talleres textiles argentinos, que eran los principales clientes de Vicunha. Las grandes marcas que antes usaban la tela de jean de Vicunha ahora les conviene comprar la prenda hecha en China a la que le ponen su identificación.
“Hoy los talleres confeccionan menos porque directamente se importa la prenda terminada. Eso deja sin clientes a las fábricas de telas”, explicaron desde el sector.
El impacto ya se refleja en el empleo. En sus mejores momentos, Vicunha llegó a contar con casi 600 trabajadores en San Juan. Hoy, tras distintos procesos de desvinculación, su estructura laboral se redujo alrededor de un 20%: un centenar de sanjuaninos perdieron su empleo en el último año y medio.
Por estos días, la planta se encuentra sin producción hasta fin de mes debido a vacaciones anuales programadas y tareas de mantenimiento preventivo, según se informó desde la empresa. “Arrancamos nuevamente en febrero, como todos los años”, dijeron al ser consultados por Tiempo de San Juan.
Sin embargo, fuentes del sector reconocen que el clima es de tensión y que la continuidad del nivel de empleo dependerá de una eventual recuperación del mercado.
Desde el ámbito oficial destacaron el esfuerzo del grupo inversor brasileño por sostener la actividad en San Juan, buscando alternativas productivas y oportunidades de exportación. Pero advirtieron que el “costo argentino” limita cualquier intento de competir en el exterior.
Las elevadas cargas sociales, los salarios dolarizados y la falta de competitividad regional se suman a otro problema estructural: la alta informalidad del sector. “Hay mucho taller en negro y mercado irregular, lo que distorsiona toda la cadena”, alertaron.
El año pasado el Gobierno provincial realizó gestiones ante la Secretaría de Industria de la Nación para mejorar la competitividad del sector textil, tomando como antecedente medidas aplicadas en otros rubros como por ejemplo la cal, a la que le quitaron las retenciones. Sin embargo, hasta ahora no se registraron avances concretos.
Mientras tanto, la preocupación crece. La industria textil a nivel nacional, observa con atención lo que ocurre en otros sectores fabriles que ya operan con niveles muy bajos de actividad, un escenario que las grandes empresas del rubro temen empezar a replicar en el corto plazo.

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