La relación entre el Gobierno Nacional y el sector textil ha entrado en una fase de confrontación abierta tras las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien calificó de "robo" los precios de la indumentaria local y afirmó que prefiere realizar sus compras en el exterior. Esta postura, respaldada por el vocero presidencial Manuel Adorni, quien desestimó la pérdida de empleos ante la apertura de importaciones, generó una indignación generalizada entre los industriales del rubro, quienes pasaron de la desilusión al ataque verbal directo. Los empresarios no solo acusaron a los funcionarios de desconocer la realidad productiva, sino que utilizaron términos inusualmente duros como "payaso", "idiota" y "parte de la casta" para referirse a la cúpula económica del país.
Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), manifestó sentir una profunda tristeza y desilusión, revelando que el 80% de los empresarios del sector votaron a este gobierno con la esperanza de un cambio que, según perciben, no está ocurriendo. Drescher ironizó sobre la condición de "viajero constante" de Caputo y le recordó que el problema del costo de vida en Argentina no se limita a los textiles, ya que productos como autos, neumáticos, aceite de oliva e incluso la comida en los supermercados son más caros que en el mercado común europeo. El dirigente empresario sostuvo que el Ejecutivo ha caído en un "liberalismo ingenuo" o "suicida" al eludir los problemas de fondo y buscar el camino corto de la apertura comercial sin resolver la asfixiante presión tributaria.
Por su parte, el empresario rosarino Sergio Colatti, dueño de la marca This Week, fue más allá en sus críticas al calificar a Caputo de "payaso" y asegurar que el ministro no merece respeto por no tener idea de la gente que está "sangrando" en las fábricas. Colatti desmintió tajantemente la afirmación del ministro sobre los aviones privados de los industriales, aclarando que Caputo se refiere a un círculo íntimo de "diez amigos" de Buenos Aires con colecciones de autos antiguos, ignorando la realidad de las pymes y talleristas que hoy no saben qué hacer con su personal. Asimismo, tildó de "idiota" a Adorni por sugerir que importar un jean a 25 dólares no destruye puestos de trabajo, calificando tales dichos como una "pavada" que ignora el valor de la cadena de valor local.
La radiografía económica que presentan los industriales es alarmante y contradice el optimismo oficial. Según datos de la cámara, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 se perdieron 16,000 puestos de trabajo formales y se estima que la cifra es significativamente mayor si se considera el sector informal. El cierre de 381 empresas textiles desde diciembre de 2023 y una utilización de la capacidad instalada de apenas el 29,2% —el peor desempeño de toda la industria— reflejan una crisis profunda. Los empresarios argumentan que el 55% del precio de una prenda está compuesto por IVA, impuestos al cheque, aranceles de tarjetas y costos financieros, factores que dependen directamente de la gestión del Ministerio de Economía y que no han sido modificados en dos años.
Finalmente, el sector advierte sobre la competencia desigual que representan plataformas online como Temu y Shein, que ingresan al país pagando únicamente el IVA mientras la industria nacional debe costear Ingresos Brutos y cargas sociales. Drescher concluyó con un pedido desesperado para que el gobierno "reaccione", acusando a la gestión actual de provocar una recesión a propósito que está destruyendo a miles de compañías pequeñas y medianas en favor de un modelo que beneficia a empresas extranjeras subsidiadas. La sensación de haber sido "engañados" electoralmente domina ahora el discurso de un sector que se siente atacado por el mismo gobierno que ayudó a elegir.