La industria textil atraviesa uno de sus momentos más difíciles en los últimos años y San Juan no es la excepción. Pero lo llamativo es que en las fábricas textiles que hay en la provincia hoy conviven dos realidades muy distintas.
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SUSCRIBITEPese a la caída del consumo y la apertura de importaciones, algunas fábricas textiles de la provincia consiguen mantener su actividad gracias a las exportaciones y al valor agregado. Otras, en cambio, ya enfrentan fuertes bajas de producción y empleo.
La industria textil atraviesa uno de sus momentos más difíciles en los últimos años y San Juan no es la excepción. Pero lo llamativo es que en las fábricas textiles que hay en la provincia hoy conviven dos realidades muy distintas.
En el mismo sector hay empresas que logran sostener su nivel de actividad y empleo -que son las que exportan productos terminados y con tecnologia-, mientras que otra que produce telas ya enfrenta caídas fuertes de producción y señales de ajuste que impactan de lleno en el empleo.
El mapa del sector ha empezado a redefinirse y hay alerta en San Juan: el sector textil, con las tres grandes fábricas textiles ubicadas en San Juan son las mayores empleadoras industriales de la provincia, con unas 2.000 personas que trabajan en sus plantas.
El contexto nacional es adverso para la producción textil, pero algunas empresas encontraron una salida clara: apostar a la exportación y al alto valor agregado.
Es el caso de la firma del clásico cocodrilo, Lacoste, y de Ansilta, especializada en prendas para la montaña y con temperaturas bajo cero. Ambas firmas hoy mantienen su nivel de actividad a partir de programas de exportación sostenidos y según fuentes calificadas del sector, continúan produciendo con normalidad y sin recortes significativos en sus planteles.
La clave está en el tipo de producto. Se trata de prendas de alta prestación, con precios que permiten absorber costos laborales más altos. “Son productos que pueden soportar un costo de mano de obra elevado y seguir siendo competitivos”, explicaron desde el sector.
En estos casos, el mercado externo funciona como un respaldo frente a la caída del consumo interno y la presión de los productos importados.
Desde el ámbito oficial advierten que no todas las empresas están en condiciones de seguir ese camino . Las elevadas cargas sociales, los salarios dolarizados y una estructura impositiva pesada reducen el margen para competir.
A esto se suma otro factor que atraviesa a toda la actividad: la informalidad. “Hay muchos talleres en negro y mercado irregular, lo que distorsiona toda la cadena productiva”, señalaron.
En este escenario, exportar aparece como una opción viable solo para quienes pueden ofrecer calidad, marca y valor agregado.
La situación es muy distinta para las empresas que dependen casi exclusivamente del mercado doméstico. Allí, el impacto de la apertura de importaciones se siente con mayor fuerza, y en ese escenario aparece uno de los casos más sensibles del sector: Vicunha, la empresa de capitales brasileños líder mundial en producción de tela de jean desde San Juan.
Los talleres que compraban sus telas ahora se han volcado al ingreso de prendas terminadas a bajo precio a las que les ponen la marca. “Ya no compiten con telas importadas, compiten con ropa ya hecha”, resumieron desde el sector.
Con menos pedidos y más competencia externa, sostener los niveles de producción y empleo se vuelve cada vez más difícil. Vicunha en San Juan tiene dos plantas. La de hilandería, inaugurada el año pasado, que se mantiene activa y busca sostenerse a través de exportaciones.
En cambio, la planta de tejeduría de jean atraviesa una situación delicada: hoy trabaja con una actividad inferior al 50% de su capacidad instalada y ese impacto ya se reflejó en el empleo, tal como informó Tiempo de San Juan hace unos días.
En sus mejores momentos, Vicunha llegó a tener casi 600 trabajadores en la provincia. Actualmente, tras distintos procesos de desvinculación, su estructura laboral se redujo alrededor de un 20% en el último año.
Desde la empresa señalaron que la actual parada de producción responde a vacaciones anuales programadas y tareas de mantenimiento preventivo, una práctica habitual en esta época del año. Sin embargo, fuentes del sector reconocieron que la evolución del mercado será clave para definir los próximos meses.
Desde el Gobierno provincial se realizaron gestiones ante la Nación para mejorar la competitividad del sector, pero hasta el momento no se registraron avances concretos para la industria textil.
Mientras tanto, con importaciones en aumento y consumo en baja, el futuro del sector en San Juan se ha divido en dos caminos: las empresas que resisten a través de exportaciones y valor agregado, o las que quedan atrapadas en un mercado interno cada vez más chico.
