Para el asombro

El templo jachallero, renacido, será un mix para la fe y el turismo

La renovación de la Iglesia de San José de Jáchal entra a su fase final y en la puesta en valor del edificio surgen atractivos dignos de un museo.
sábado, 4 de septiembre de 2021 · 09:09

Jáchal, con sus casonas y rincones donde parece no pasar el tiempo, es todo un museo viviente. Y el alma de la villa, la Iglesia de San José de Jáchal, que justamente por estos días cumple 143 años desde su inauguración el 8 de septiembre de 1878, es un patrimonio insigne de ese pueblo que es un ícono de San Juan. Por eso, la restauración es todo un suceso y ya está entrando en su etapa final, consolidando al templo no solo como un lugar de fe sino también como un gran atractivo turístico, con mucho para ver y asombrarse además de rezar. 

Es que la carga simbólica de esta iglesia es ya grande, con su pasado centenario y como estandarte de la identidad jachallera, concentrando parte de la vida de todos los habitantes de la comuna norteña, eje de su rutina religiosa, usina de recuerdos de celebraciones y, en definitiva, junto con la plaza a la que está pegada, es el eje de la villa cabecera de una de las ciudades más pintorescas del país. Ahora promete sumar atractivo cuando aparezca renacida, después de la restauración obligada de esta estructura, inaugurada el 8 de septiembre de 1878, que con tantos años encima se volvió vetusta e insegura. 

La reconstrucción está actualmente en un 85% y el compromiso de la empresa Nacusi es tratar de llegar a fines de septiembre con la tarea hecha en la parte antigua, ya que también se están sumando edificaciones nuevas, según contó a Tiempo de San Juan el encargado de la obra, Marcelo Muriel. Ahora se están haciendo los trabajos finos que es lo que más tiempo lleva: la colocación del piso del templo que está en un 90% mientras que la cubierta del techo ya está terminada. 

Cuando esté lista esta remodelación histórica el lugar, que siempre fue magnético para el visitante a tierra jachallera, crecerá en riqueza turística acompañando a la cuestión religiosa.

Joyitas en exposición

Habrá varias joyitas para admirar. Una de ellas es el muro de adobe conservado en el interior de la nave central, que lleva una ventana de vidrio donde se aprecia el cimiento original del templo. En ese espacio van alojados los restos de un sacerdote que se encontraron durante la excavación, que data aproximadamente de 1750, protegido todo con sensores de humedad y temperatura.

Otro hallazgo reciente fue un madero, escondido en el techo, que data del 13 de febrero de 1802, que habla de los primeros obreros que levantaron la Iglesia y que será expuesto también en un lugar especial. 

El madero encontrado escondido en el techo, data de 1902.

Por otro lado, siguiendo con las sorpresas que deparó mover el suelo de esta iglesia antiquísima, hay restos óseos de 52 cuerpos, ahora custodiados por el párroco de Jáchal, Orlando Sánchez, que tuvieron para su tratamiento intervención del Museo Gambier de la UNSJ. Resultaron ser de un camposanto que estaba a continuación de la capilla original, según contaron oficialmente. Se dispuso para estos restos una fosa en el ingreso del templo. La fosa estará en el costado norte del edificio, a nivel del piso, señalizada con mosaico granítico en blanco con guardas perimetrales. 

A la izquierda de la entrada se ubicarán los restos del mítico padre Patricio López del Campo, que ya estaban en el templo y ahora recobrarán su lugar, puesto en valor, como uno de los personajes insignes del pueblo de Jáchal. 

También habrá mucho para ver en cuanto a la arquitectura del sitio y muebles. Por ejemplo, los retablos del altar originales, trabajados a mano por resturadores de Jáchal, y el mobiliario original de la iglesia (excepto por las bancas que se está pidiendo colaboración para tener nuevos). Los confesionarios son los mismos que durante décadas guardaron los secretos de los pueblerinos y extraños; la escalera de madera donde se ubica el coro y las barandas restauradas, también.

Uno de los espacios en la entrada que contendrá una fosa para cadáveres hallados.

La renovación promete vistas espectaculares a lo grande y en detalle. Hay dos escalones en el atrio con nuevo diseño de piso, con material de piedra lavada y travertino pulido y en el interior se lucirá un piso mosaico granítico pulido en damero.

Las piezas más simbólicas vuelven a su lugar, pero destacadas. El famoso Cristo negro regresa a un retablo ubicado a un costado del altar que ya se ha restaurado. La entrañable escultura se va a volver a colocar el mismo retablo de albañilería que fue visitado durante años por almas buscando milagros. Todas las imágenes se han conservado y serán parte del patrimonio único, ya que son todas antiguas con mas de 60 años la mayoría de ellas.

Una atracción que vendrá luego de la inauguración es una pintura que estaba tapada por el cielo raso, una cruz con un aro con flores color carmín, que se prevé volver a representar y reestablecerla en su lugar original, como así también cruces que estaban pintadas en las columna.

 

Campanil no oscilante

En las obras que lleva adelante Nacusi, ahora lo más visible es la consolidación del histórico campanil, al cual se le está duplicando la fundación a 6 metros de profundidad. Antes, explicó Muriel, esta estructura insigne vertical estaba fundada en suelo que los especialistas determinaron como no resistente, la solución requirió un intenso estudio de ingeniería para rescatar esta pieza sin alterarla y que quede asentada sobre suelo firme.

Los visitantes verán al tan identitario campanil terminado tal cual se vio siempre. Esta pieza fue levantada muchos años después que la nave central de la Iglesia, en 1974. Y si bien es moderno, se temía que oscilara en algún momento y quedara tal cual la torre de Pisa.

Si todo sale sin contratiempos, la obra está programada para terminarse completamentre en febrero de 2022 pero la empresa se ha puesto como consigna poder entregar el templo en su primera etapa este mismo mes. La segunda, que es la obra nueva que incluye un memorial y una capilla de oración perpetua, entre otras novedades, se concluirá a principios del año que viene. Luego, ya concluida esta renovación, será entregada al Arzobispado para que diagrame la consagración y uso pleno de esta iglesia, con sus dones de santuario y de testimonio vivo del pueblo jachallero.

 

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