Sociedad

El amor después del amor: la madre de la niña que murió por el ataque de un pitbull alimenta a 120 vecinos de Rawson

El merendero funciona en el barrio Malimán, en el hogar donde vivía la pequeña de 9 años. Alimentan a más de 100 niños y cerca de 20 adultos. "En cada niño veo una Lara", dijo su mamá a Tiempo de San Juan. Conocé esta emocionante historia.
sábado, 18 de septiembre de 2021 · 10:31

Manzana H del barrio Malimán, en Rawson. Allí se encuentra una humilde casa donde vivía la pequeña Lara Rebeca Agüero, de 9 años, quien perdió la vida el 14 de septiembre del 2020 tras el brutal ataque del perro pitbull de un vecino. Durante la semana, madres, niños y adultos mayores se acercan con una taza vacía o una jarra a buscar su alimento. Es que allí funciona el merendero "Los Patitos", donde Nicolás Ramírez y Bárbara Cepeda, la mamá de "Larita", le ponen todo su amor a una historia de solidaridad. 

Hace más de dos años que dos o tres veces por semana, durante casi dos horas y dependiendo de la cantidad de insumos que tengan, preparan una gran olla de chocolate caliente, junto a unas galletas o lo que sea para acompañar. Más de 100 niños con sus madres y 20 adultos con algún tipo de discapacidad llegan hasta ese lugar para alimentarse. 

Ambos preparan "leche, chocolate, arroz con leche, o hacemos postrecitos mas al verano para que coman algo más fresco. También les damos galletas, hacemos bizcochuelos o mesitas, o pancitos de zapallo", contó la madre de Larita. 

Madres e hijos volviendo a su casa luego de retirar su alimento.

Bárbara dijo a Tiempo de San Juan que la creación del merendero fue idea de Nicolás, quien vio la necesidad que tenían los vecinos del barrio. Anteriormente funcionaba en la casa de la madre del joven, pero luego de que ocurrió el trágico episodio que terminó con la vida de Lara, decidieron que este gesto de amor continuara en la casa de la niña. 

Nicolás es un joven de 19 años que puso su granito de arena para ayudar a los que menos tienen y contó cómo se originó. "Empecé hace años con una escuelita de fútbol, "Fútbol Club barrio Malimán", y ahí fue cuando vi las necesidades de los chicos y me propuse armar un merendero. Al tiempo vi que necesitaba la ayuda de una persona más grande y por eso busqué a Barbarita, quien finalmente se sumó", recordó.  

"Una de las cofundadoras de este lugar fue Lara, quien le insistió a su madre para que me dijera que participara. Hoy estoy muy contento de poder tener este gran equipo que nos permite solucionar un poco los problemas de los chicos", expresó. Y agregó: "Muchas veces nuestros vecinos no saben a quién recurrir, y nosotros somos como referentes en el barrio, por lo que acuden a nosotros". 

Por su parte, Bárbara destacó que "se trata de ayudar, con lo poco que podemos, porque son nuestros vecinos, nuestros niños". Y reflexionó que "esta pandemia fue bastante dura, tenemos muchos vecinos que han tenido COVID y con lo poquito que nosotros tuvimos hemos ayudado". 

Son casi las 18 y ya hay vecinos en la puerta. Mujeres con sus hijos, o solas, pero que tienen en sus manos una jarra o una taza. Adentro Bárbara y Nicolás los reciben preguntando por sus familias, mientras sirven el chocolate. El joven rawsino guarda en bolsitas unas galletas o bizcochos para acompañar. Y en la pared de la entrada, al lado de la puerta de ingreso, está presente el nombre de Lara escrito con corrector, como un juego de niño. 

Su madre recordó a Lara. "Era la más chiquita, la más mimada de todos, de toda la familia. Lo que Lara quería, si podíamos lo hacíamos porque a ella se le ponía algo en la cabeza y era muy de avanzar". Y allí fue cuando Bárbara contó emocionada cómo organizaron un concurso de dibujos y otro de barriletes, al que se sumaron los vecinos. 

Lara, de 9 años.

Entre las personas que buscaban su alimento estaban Claudia y Nicolasa, que viven en el mismo barrio. Una de ellas tiene 3 hijos para darles de comer; y la segunda vive con nietos y un esposo incapacitado. "A veces es lo único que tenemos, les hace mucha falta a los niños porque está tan mala la situación que siempre viene bien", dijo una de ellas. 

Ambas destacaron el amor que Bárbara le tiene a cada niño que va y valoran el gesto que tiene: "Es muy buena la atención que nos brinda, atiende muy bien a todos, se merece esto y un poco más", dijeron. 

Claudia y Nicolasa, las vecinas, junto a la mamá de Lara. 

Para poder brindar la comida a las personas del barrio, Bárbara recibe ayuda del municipio de Rawson y de una importante distribuidora de galletas. Pero a veces no alcanza, y sobre todo el último tiempo, momentos en los que muchos vecinos se quedaron sin trabajo y su economía familiar empeoró.

De igual forma ninguno de los dos cerró sus puertas a la necesidad de "su barrio" y se las ingeniaron para darles una taza de leche a la mayor cantidad de personas posibles. Incluso Lara formaba parte del equipo: "Nos ayudaba, les ponía alcohol a los chicos antes de entrar, y yo he seguido por ella", reflexionó Bárbara. 

Bárbara no puede evitar emocionarse y llorar al recordar a su pequeña hija.

Un día la vida le arrebató abruptamente a Lara, pero sigue adelante por su ángel, como ella dice: "en cada niño veo una Lara, a ella le gustaba esto y por eso seguí. Es difícil, pero estando ocupada se pasa más rápido el día... aunque una noche no se duerma", reflexionó.

Mirá en este emocionante video un día en el merendero "Los Patitos". 

 

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