Historia

"El niñito del cajoncito", el lugar de veneración que se transformó en un boom en Valle Fértil

El paraje está en La Majadita y allí reposan los restos de un bebé. El lugar fue puesto en valor y los turistas que llegan hasta allí visitan la tumba del pequeño sobre el que poco se sabe.
martes, 11 de agosto de 2020 · 20:54

En La Majadita, una localidad con 35 casas ubicada en Valle Fértil, hay un paraje venerado por lugareños y turistas. Un cartel señala el ingreso: "El niñito del cajoncito". En una especie de cueva a la vera de la Ruta Provincial 23 está delimitado por piedras blancas un pequeño sendero que conduce a una grieta en la montaña, allí hay un pequeño cajón con los restos de un bebé. Se pueden ver a simple vista. No se conoce el origen de estos restos pero lo que sí se sabe es que cada vez más personas veneran al "niñito". 

Un grupo de ciclistas aficionados al mountain bike que circulaba por el paraje apenas vio el cartel decidió parar la marcha y rezarle al niñito, sobre el cual hay muchas teorías pero no se sabe con certeza su origen. Los pobladores más viejos dicen que siempre estuvo allí, sospechan que se trata de un niño de alguna comunidad originaria o de un bebé que murió en las cercanías del río. 

Los vecinos de La Majadita llevan años rezándole y pidiéndole por animales y por las crecidas al "niñito del cajoncito". Ahora se suman los visitantes, que toman imágenes de la cueva en la que se ve un cajoncito con los restos de un bebé. No está el cráneo, se ven parte de las vértebras y otras piezas que no dejan dudas que se tratan de huesos humanos. 

Además de pintar el camino que lleva hasta la cueva y de señalizarlo, el cajoncito está dentro de una especie de vitrina de vidrio. Al lado de los huesitos hay juguetes que la gente le ha ido poniendo a lo largo del tiempo y también los restos de unas velas que algún momento supieron prenderle para honrar su alma. 

El intendente Omar Ortiz contó que hay una especie de boom con la historia del "niñito del cajoncito", un lugar que ahora no solo es visitado por los lugareños sino también por los turistas. Incluso hay devotos que le piden por la salud de sus hijos en camino. 

En La Rioja los pobladores veneran a Miguelito, los restos de un bebé conservados casi intactos desde 1967. La devoción hacia el santito popular ha llegado a tal punto que le ponen ropa de niños para quienes sus padres piden milagros. 

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