El coronavirus le pateó el tablero a todo el mundo y se propaga encendiendo la alarma sanitaria global. El dengue también golpea a Argentina. En la historia de San Juan hubo varias epidemias a lo largo del tiempo que seguramente pocos conocen.
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SUSCRIBITEEl coronavirus le pateó el tablero a todo el mundo y se propaga encendiendo la alarma sanitaria global. El dengue también golpea a Argentina. En la historia de San Juan hubo varias epidemias a lo largo del tiempo que seguramente pocos conocen.
Según Horacio Videla en su libro “Historia de San Juan”, hubo cinco grandes epidemias en la provincia. En 1652 llegaron varias enfermedades desde Tucumán: viruela, sarampión, garrotillo y chavalongo causaron más de doscientas muertes en Cuyo.
Fue en 1729 cuando la viruela causó mayores estragos. Posteriormente, dos epidemias de cólera que se expandieron por todo el país en 1868 y 1887 causaron miles de víctimas, que fueron sepultadas en Concepción.
Previo al 1880, la idea de lavarse las manos o hervir el agua no existía, ya que no había conocimientos sobre microbios y bacterias. Además, la población no era consciente de los distintos medios de propagación de enfermedades.

Las acequias eran depósitos de basura y esto traía como consecuencias múltiples problemas, sobre todo enfermedades ya que tanto animales como gente tomaba agua de ahí. Esto ocasionaba fiebre tifoidea o enfermedades gastrointestinales que luego, cuando llegaba una epidemia, agarrara a la población con las defensas bajas.
En Valle Fértil hubo varias epidemias que se hacían endémicas. Este fue el caso del paludismo en los siglos XVIII y XIX. Según la historiadora Leonor Paredes de Scarso, también hubo un caso de lepra en San Juan donde a los enfermos se los dejaba en el interior de una finca y se los alejaba de todo contacto para evitar que siguiera la epidemia.
En aquella época no se sabía cómo se producían las epidemias e incluso habían posiciones encontradas entre quienes decían que había que ventilar contra los que indicaban que había que mantener un ambiente cerrado.
Como en aquella época no había antibióticos, a los enfermos se los aislaba para que se curaran o se murieran y no propagaran la enfermedad. Además, se les quemaba la vestimenta, los colchones y el resto de sus pertenencias.
En 1945, posterior al histórico terremoto del 44´ que causó estragos en San Juan, un brote de rabia atacó no solo a animales domésticos sino que también puso en peligro la vida de los sanjuaninos. Estos eran muy comunes ya que el problema con los perros callejeros siempre estuvo presente.
Según la docente e investigadora de la Universidad Nacional de San Juan Alejandra Ferrari, San Juan vivió durante muchos años de epidemia en epidemia. Muchas enfermedades se propagaban más que nada en las zonas más alejadas del centro de la ciudad.
Después del terremoto del 1944, la epidemia que golpeó fuerte fue la de la polio, que generó muchísimas dificultades para frenarla. Esta tuvo carácter nacional y, cualquier persona de más de 70 años puede contar sobre ella, ya que dejó muchísimos chicos en condiciones realmente graves.
El peronismo tuvo un rol muy importante en esta época ya que creó colonias de niños débiles que eran centros donde se los separaba de sus familias y se los llevaba a las sierras o al mar donde se creía que los aires benéficos los ayudarían a recuperarse. Esto dio muy buenos resultados ya que fueron tratados con la mejor medicina de la época y además tenían educación.
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