“Algo que se perdió es la concientización del uso racional del agua”, reflexionó el nuevo titular de OSSE, Guillermo Sirerol, fundamentando la decisión oficial de volver a instalar masivamente medidores para evitar el derroche del vital elemento en San Juan.
La argumentación oficial es elocuente: “Nosotros tenemos toda una batería de pozos y una planta potabilizadora para 280 litros por habitante por día, que es lo que a nivel mundial es tendencia en consumo, salvo en Europa que el consumo es menor a 200 litros. Hoy en San Juan tenemos en distintos puntos consumos que hasta triplican ese cálculo que tiene OSSE para diagramar toda su estructura de agua potable. En Caucete tenemos picos de 550 litros por habitante, en el Gran San Juan en los días de 42 grados llegamos a los 950 litros por habitante y la media es de 700”, declaró el funcionario en una entrevista en Radio AM 1020.
Por eso, el nuevo titular de OSSE anunció que regresan los medidores domiciliarios, esos aparatos que miden el caudal utilizado por cada usuario y permiten al organismo estatal cobrar los excedentes. Con esta medida no se busca recaudar más sino bajar los consumos, que cuando escalan muy pocas veces tiene que ver con el consumo humano y se acerca más al derroche: lavado de autos y llenado de piletas indiscriminados, riego a deshora, entre otros.
Ya hubo años atrás una prueba piloto, en 2013, que alcanzó a usuarios de barrios habitados por gente de cierto poder adquisitivo, pero no se avanzó en la iniciativa. Ahora, Sirerol dijo que “queremos concientizar y preparar a las nuevas generaciones para el uso racional del agua en el desierto”.
El funcionario, en diálogo con el programa Madrugando, confirmó este martes que están trabajando con los medidores y que durante este año esperan tener definido de dónde saldrá la financiación para comprar los aparatos y el tipo de medidor que se va a usar. Esto, porque el agua de San Juan es dura, con una característica físico-química que muestra mucha presencia de sarro y los medidores que se estuvieron probando no funcionaron bien en la medición. Esto obliga a buscar otra tecnología que sirva para medir este tipo de agua, pero es importada. Por eso se están analizando bien los costos y el tipo de aparatos, explicó.
“Este año tendríamos que tener al menos una muestra de medidores, aun no tenemos la cantidad, ponerlo en zonas específicas de San Juan, y hacer un seguimiento de su funcionamiento. Si el medidor se comporta de acuerdo a lo que dice el fabricante y a lo que nosotros estimamos, ahí OSSE debería buscar financiamiento. Pero tenemos que ser prudentes, porque si compramos medidores que no sirven es una inversión desperdiciada”, adelantó Sirerol.