Murió un controvertido sanjuanino que sembró la duda en el caso Nisman
El iglesiano estaba en uno de los cargos más importantes del país y su informe fue determinante para afirmar que "la muerte de Nisman fue un homicidio". El presidente puso en jaque esa versión y ahora su muerte imposibilita un paso importantísimo para esclarecer el hecho.
El director de Criminalística y Asuntos Forenses de la Gendarmería Nacional, Orlando Livio Caballero, murió de coronavirus el pasado miércoles en el Hospital Militar de Buenos Aires. El mismo llevaba varios meses internado a causa del virus y otras complicaciones de salud que lo venían aquejando.
El iglesiano tenía la jerarquía de Comandante General y encabezó uno de los estudios sobre Nisman que contradijo todos los informes anteriores, incluyendo los que hizo el Cuerpo Médico Forense (CMF), el organismo que incluye a los mayores especialistas del país en autopsias, y una junta de criminalistas que sostuvo que “al momento del disparo no había ninguna otra persona en el baño”. Caballero en cambio avaló que “la muerte del fiscal Alberto Nisman se trató de un homicidio con ayuda de al menos dos hombres".
En la actualidad el gobierno de Alberto Fernández, en el marco de una revisión de las metodologías, tiene bajo la lupa aquel peritaje y está trabajando con científicos de primer nivel en el análisis de lo que se hizo. Se supone que pronto se conocerán los resultados.
Ahora el fallecimiento del sanjuanino impide uno de los pasos claves de la causa Nisman: convocar a los peritos de la Gendarmería a que declaren en el expediente como testigos, bajo juramento. Esto, que es habitual en todos los expedientes, fue reiteradamente pedido los abogados del técnico informático Diego Lagomarsino. Lo que sucede es que una cosa era firmar un peritaje a pedido del gobierno de Cambiemos y manejado en Comodoro Py, pero otra cosa muy distinta es sostener el estudio bajo juramento y sentar las bases para una acusación por falso testimonio agravado en causa penal, con el riesgo de diez años de prisión.
De izquierda a derecha, Livio Caballero aparece en 2do lugar.
¿En qué está la causa en estos momentos?
De manera insólita, conviven en el expediente estudios que se contradicen totalmente. La Gendarmería afirma que había tres personas en el baño; la Federal sostiene que Nisman estaba solo; la Gendarmería concluyó que al fiscal le suministraron una droga, ketamina, le pegaron una paliza y le fracturaron la nariz, mientras que el Cuerpo Médico Forense dice que en las vísceras de Nisman no se encontró ninguna sustancia, que no recibió golpes y que "no hay evidencia médico-legal que indique que se haya tratado de un acto homicida".
Uno los puntos de mayor duda de la Gendarmería es que Nisman murió a las 2.46 de la madrugada del 18 de enero de 2015. Se trata del único peritaje del mundo que puntualiza exactamente el minuto de una muerte, algo que no resiste el menor análisis y que no tiene antecedentes en ninguna autopsia o peritaje de ningún país.
Más allá de los estudios científicos, se aproxima el sexto aniversario de la muerte de Nisman sin que la causa se haya podido mover un milímetro: se supone que al fiscal lo mató un comando, pero no se pudo identificar hasta el momento a nadie que haya entrado al edificio, cómo se pudo ingresar a un departamento que estaba cerrado por dentro y menos todavía a un baño en que el cuerpo quedó apoyado contra la puerta y casi no permitía abrirla.
Infografía de Clarín.
La muerte de Caballero impedirá igualmente que defienda el estudio dentro de la Gendarmería. Lo hizo en el documental sobre Nisman que produjo para Netflix el británico Justin Webster, pero ahora el peritaje está sometido a una revisión interna que dispusieron el presidente Alberto Fernández y la ministra de Seguridad, Sabina Frederic.