A los 17 años, cuando muchos pibes están eligiendo qué van a estudiar en la facultad, Ivan Grgic decidió que sería cura. Recién egresado de la Escuela Industrial se fue a Rosario para comenzar el seminario, del cual salió 8 años después. Hoy, con 52 años, es secretario ejecutivo de la Unión Industrial de San Juan y abanderado de la Facultad de Ciencias Sociales, de la UNSJ, porque tiene las mejores notas de esa casa de estudios.
La historia de vida de Grgic es de película. El ex cura pasó sin escalas de una parroquia de Calingasta a ser capellán en la Guerra de Croacia y tras seis meses lo enviaron a Buenos Aires, para luego volver a San Juan, donde conoció al amor de su vida, Ruth, y con quien hoy está casado.
Pero fue en la Guerra de Croacia donde dio sus primeros pasos en la comunicación, con una radio hecha por soldados.
"El programa se llamaba Enyesando. Le pusimos así porque en la guerra es muy fácil que los soldados se quiebren espiritualmente y con eso tenía que ver el nombre del programa. En ese momento, el año 94', cualquier cosa de una semana atrás nos servía como fuente de información", relató Grgic.
Para el flamante abanderado esos fueron sus primeros pasos en el periodismo aunque admite que le interesó la comunicación siempre, desde que estaba en el seminario.
"Siempre me gustó, vengo con una auto formación sobre el tema desde que salí del secundario en el año 82´. Entré al seminario pero simultáneamente iba comprando cosas de comunicación para leer", explicó.
Ahora, a una semana de haber sido anunciado como el abanderado de la Facultad de Sociales, Grgic recuerda sus seis meses en la Guerra de Croacia con mucho cariño aunque admite que nunca se imaginó, en ese momento, que terminaría dejando de ejercer el sacerdocio y siendo comunicador social.
"Al principio lo interpreté como una crisis de fe, los obispos y curas tienen crisis de fe. Así que hice terapia durante mucho tiempo hasta que me di cuenta que tenía problemas físicos y psicológicos, que era un problema interno de mi vida eclesiástica y que tenía que dejar de ejercerla. Pero durante ese tiempo hice una renovación de fe muy profunda y mi relación con Dios salió mucho más fortalecida", cuenta Grgic.
Así las cosas, Ivan dejó el ministerio un viernes y fue a misa un sábado, como cualquier cristiano practicante.
Ahora, a casi diez años de haber dejado su vida como sacerdote, dice que su fe salió "fortalecida y renovada".

"Fue una etapa muy feliz de mi vida de la cual no me arrepiento y conservo amistades. Al principio, como en toda comunidad, costó aceptarlo pero ahora mi definición como miembro de la Iglesia está mucho más plena, voy a misa y me confieso como cualquier crisitano", sostiene Grgic.
El promedio con el que el ex sacerdote se convirtió en abanderado es de 9.58 y lo logró, dice, "gracias al aguante de profesores y compañeros" que se acomodaron a sus horarios de trabajo para poder estudiar y hacer trabajos grupales.
"Siempre fui muy ordenado, cuando ingresé a la facultad en 2012 me levantaba a las 6 de la mañana para estudiar hasta las 9 y venirme a trabajar a la Unión Industrial", asegura.
Su relación con su esposa, hoy, es "como la de cualquier familia", relata y además recuerda la época en que comenzó a salir con Ruth hasta el momento en que decidieron formalizar y casarse.
"Cuando dejé el sacerdocio, en 2008 empezamos a salir juntos, pero nos dimos cuenta de que cada uno tenía que seguir con su vida hasta que la relación estuviera madura y recién en 2012 nos casamos. Yo tuve la dispensa del Papa Benedicto para casarme por civil y por iglesia", detalla Grgic.
Sin embargo, Ivan reconoce que la relación que mantuvo con su actual esposa "fue a la antigua".
"No es lo que muchos están pensando, durante todos esos años nos veíamos dos veces por semana para ir a tomar un café, al cine y algunos sábados a cenar, pero nada más", comenta entre risas.
Ahora, Grgic prepara su tesis y dice que se quiere recibir el año que viene.
"Estoy empezando la tesis, la idea es trabajar un tema de comunicación interna de las Pymes Industriales de San Juan. Creo que es muy bueno para donde yo trabajo, se aplica mucho el tema de la comunicación interna pero con modelos y formatos que no son argentinos. El mismo modus operandi y las cosas que se hacen en San Juan son muy buenas y la cultura organizacional sanjuanina ofrece nuevos modelos no estudiados", afirma el hombre a cargo de la Unión Industrial.
Sus padres fueron un pilar muy importante en su vida y lo apoyaron en todo . Él reconoce que la enseñanza con la que lo criaron y mantiene al día de hoy es la de "dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontramos".
Grgic se ve trabajando en el campo de la comunicación interna y quiere seguir aplicando sus conocimientos en entrenamiento de personas y grupos. Sin embargo reconoce que también le atrae el periodismo y que, de escribir en algún medio, siempre se sintió más cómodo en el ámbito de las columnas de opinión.
"Confío en Dios, él siempre abrió las puertas que tuvo que abrir en el momento indicado. Cuando dejé de ejercer la vida eclesiástica, tenía 42 años y los miedos de cualquier persona que tiene que buscar trabajo a esa edad, sin embargo, las cosas se fueron dando", asegura.