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HISTORIAS

El preso poeta

Está condenado a 17 años de prisión por robo seguido de homicidio. Tiene 29 años, delinque desde los 10 y es droga-dependiente desde los 14. Encabeza el primer grupo de autoayuda para adictos en la cárcel de Chimbas. Por Gustavo Martínez Puga

Por Redacción Tiempo de San Juan
En la tapa del libro se ve un vidrio perforado, como si fuera un agujero hecho por un balazo. Del otro lado del vidrio da la impresión de verse un cielo transparente. Y el prólogo es una cruda confesión: "Sencillamente deseo que estos versos sean de su agrado, querido lector. Los mismo surgieron del fondo de la miseria, desigualdad, discriminación y cómo no agregar la escasa libertad de conciencia. Se escribió mucho de educación, que es una ventana al conocimiento, aún no comprendo por qué es desigual, selectiva en determinados lugares”. Quien escribió esas líneas es José Gustavo Sanz, un interno del Penal de Chimbas con un pasado de violencia y adicción que está haciendo historia desde otro lado: escribe poesías y encabezó el primer proyecto en la cárcel sanjuanina para rehabilitar adictos entre rejas.
Desde el 2010 Sanz cumple una condena a 17 años de prisión, por lo que estará encerrado en la cárcel hasta el 2025. Es porque robó y mató al remisero Mauricio Vega el 25 de mayo de 2008.
Ese aberrante hecho de sangre fue el que lo llevó a prisión, pero él mismo cuenta que delinque desde mucho antes: "Desde que tenía 10 años”, confiesa, y agrega otro dato espantoso: "Desde los 14 soy droga-dependiente. La droga te lleva al delito y el delito te lleva a la cárcel”, concluye el interno en el Casino de Oficiales del Servicio Penitenciario Provincial.
De abundante vocabulario, con buen semblante y una lucidez que impacta, Gustavo Sanz accedió a contar su historia a Tiempo de San Juan, tras conocerse que el sujeto que encarnó ese violento robo seguido de muerte está protagonizando un cambio histórico desde lo más profundo de la cárcel de Chimbas: escribe poesías, publicó el libro "Distorsión de la ilusa realidad” –lo autofinanció y lo publicó la editorial  Plaza-y lidera una experiencia inédita en San Juan de presos que intentan rehabilitarse del consumo de drogas desde el interior del Penal.
Mientras estuvo en prisión, Sanz terminó la escuela primaria y la secundaria. Y lanza una cruda crítica al sistema educativo de los presos: "Hasta que no estuve en un calabozo nunca había leído un libro. Repetí varias veces séptimo grado. Terminé la primaria y la secundaria acá adentro. Ahora quiero hacer la universidad, me gusta Letras o Acompañante Terapéutico, pero la burocracia del sistema me deja afuera, me excluye a mí y a todos los que quieren estudiar acá adentro. Mi primer libro es una crítica a la burocracia, a la exclusión del sistema educativo universitario. Las universidades a distancia son pagas. Y a la nacional no le interesa educar a los internos de un Penal”.
 Gustavo Sanz encontró en la escritura su cable a tierra. "Soy autodidacta. Estoy seguro que uno se puede enseñar a uno mismo”, asegura. Ya tiene escrito su segundo libro, "Destellos”, el que le está costando poder publicar. Es que los prejuicios y las inexistentes vías de integración social no son cuentos.
Su vínculo con la escritura arrancó en lo más bajo de la cárcel: "Fue en el calabozo. Es el peor lugar de la cárcel, donde uno va castigado. Un amigo me acercó la Biblia y, a pesar de que soy ateo, la empecé a leer. Entonces quise ir a la Biblioteca de la cárcel, para leer más. Pero era sólo para los alumnos. Así fue que empecé a estudiar y así podía leer”, cuenta Sanz, quien demoró algunos minutos en dar la nota para poder afeitarse y presentar su mejor aspecto.
Era su primera aparición en público después de ser noticia en las páginas de policiales de los diarios, tanto cuando cayó por el crimen como cuando aceptó la condena en un juicio abreviado por las pruebas que había en su contra.
"La cárcel es una basura de personas útil. Pero no te da oportunidad para integrarte a la sociedad. Cumplís la condena como podés”, afirma, con una postura desafiante, como esperando que alguien le retruque su visión del sistema carcelario. Sin lugar a dudas que Sanz sabe que las cárceles en la Argentina fueron legalmente creadas como un lugar de rehabilitación, no de castigo, pero en la práctica nadie la va a discutir que no funciona así.
Sin embargo, el muchacho de 29 años, padre de un niño de 8 que le parte el corazón en cada visita cuando la pregunta "cuándo te vas a ir de este trabajo”, parece hablar con dureza pero sin rencor, sino con el espíritu de cambiar su realidad y la de cientos de presos de Chimbas.
 
"REGRESO A CASA”
Apoyado en la escritura, se junto a otro interno que también es un apasionado por las letras, Alejandro Llampaya, y armaron el prime grupo de auto ayuda para presos que están intentando salir del mundo de las drogas con lo que pueden, con lo que tienen a mano: su creatividad.
"Algunos pintan. Otros ayudan con los diseños. Escribimos las autobiografías de cada uno, es más terapéutico que artístico. Gracias al Juzgado de Ejecución nos pusieron a todos juntos en un pabellón, es una isla en un medio de un mar de marginación”, cuenta Sanz.
Ese grupo se llama "Regreso a casa” y, además de Sanz y Llampaya, está integrado por Emiliano Churquina, Cristian Abel Flores, Jonathan Mercado, Cristian Páez, Gabriel Pozo, Gustavo Ríos, Carlos Estrada y Daniel Barrionuevo.
Legalmente los presos que sufren de adicciones no pueden ser sacados del interior de la cárcel para ser rehabilitados. Por eso ahora el Ministerio de Gobierno aceptó la iniciativa que tuvo la jueza Camus de habilitar un lugar en la cárcel para ver cómo evoluciona este grupo de autoayuda.
"Si esto se logra, es la esperanza para un montón”, informó la jueza Camus, quien conoce la realidad carcelaria del país y dijo que "es una de las pocas, no sé si el único caso de autoayuda en el país”.
Para el Penal, "esto es todo un desafío, porque no podemos apartarnos de nuestra función, que es el de la seguridad”, informó el director del Penal, Oscar Ghilardi. El proyecto está coordinado desde el Ministerio de Desarrollo Humano por Javier Silva.
En esa primera experiencia de presos que se agrupan para salir por sí solos de la adicción a las drogas, Gustavo José Sanz fue clave. Todo gracias a la evolución que mostró en su pasión por la escritura.


Tres momentos en el Penal

Vuelta al pabellón, esposado.
El largo pasillo hacia el encierro.
Del Casino al pabellón.

Distorsión de la ilusa realidad

"Algunos fragmentos
La realidad es a criterio.
La distorsión de las ilusiones
agrieta la realidad a criterios.
La realidad verdadera
florece sin ilusiones”.

Comienzo de la búsqueda
 
Tantos sueños vi caer,
ocultos en la desilusión.
Impacto contra un muro.
Reloj marea, cuanto tardaré en aprender.
Intente mucho,
pero no pude encontrar la puerta
en el muro antaña desigualdad.
Reciente inclusión.


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