"Llegué buscando paz, en esa época yo escuchaba a los perros ladrando y sentía que venían a buscarme a mí. Yo en esa época era dirigente vecinal y militante político y vivía sin certezas”, recuerda con su particular acento chileno Luis Enrique Valdebenito. Apenas llegó, empezó como portero de consorcio y ahora dirige la Casa de Chile en San Juan. Lleva la mitad de su vida en la Provincia, encarnando luchas sociales de lo más variadas.
Luis nació en Valparaíso hace 53 años. Es el único varón de tres hermanos de una familia "de orígenes bastante humildes”, según dice. Desde chico se formó en una escuela industrial y siempre fue de perfil alto: presidente del curso y presidente del centro de alumnos. "Siempre estuve vinculado a la organización, con 17 años ya era el presidente del centro cultural del barrio y después empecé a militar políticamente, soy un tipo de izquierda”, se define. En plena dictadura en Chile, Luis militaba en organizaciones sociales y con la unión vecinal clamaba por elecciones democráticas y peleaba por el voto.
Llegó a la Argentina en 1985 directamente a San Juan a estudiar Sociología en la UNSJ. "Era una carrera que me parecía importante, yo había conocido una gente en un encuentro de Franja Morada en Cosquín y me dijeron que me viniera y no dudé un segundo”, cuenta. Llegó solo y se instaló en la casa de la familia Perramón, de la que se considera un hijo más. "Doña Hortensia fue mi madre adoptiva en San Juan”, cuenta.
Mientras estudiaba, recién llegado ya se había convertido en el delegado de curso de su carrera y empezó a organizar la movida "Chile democrático en San Juan”, siendo el vocero del Movimiento Democrático Popular. También armó una movida solidaria desde San Juan hacia Chile con algún respaldo político local.
Al tiempo que se establecía en San Juan, Luis hizo de todo: fue encargado de un consorcio sobre calle Suipacha, fue encargado de una playa de estacionamiento en el centro y alfabetizador en el barrio Los Alerces. También organizó el Colegio de Sociólogos, carrera que no terminó.
Conoció una sanjuanina que lo flechó y tuvo con ella dos hijos. El más grande, Matías, nació el mismo día que el cumpleaños de Luis, el 20 de septiembre 1988. Se fue a vivir con su familia en el Barrio Manantiales "y como no puedo con mi naturaleza, me puse a organizar el barrio, plantar árboles, haciendo mejoras y fui presidente de la unión vecinal. Nos tocó la lucha por el valor de las casas nuestras que consideramos que era excesiva y llegamos a crear la Comisión Interbarrial, con varios barrios, creamos un movimiento impresionante de protesta por el valor de las casas, que fue exitoso y que fue un movimiento que logró ganarle a Escobar que era el gobernador que estaba en esa época. Siempre acompañando lo que la gente plantea. Ya no vivo ahí, pero si le preguntan a los vecinos, más de uno se acordará de mí”, afirma.
Uno de los trabajos que más recuerda es en la Municipalidad de Rivadavia, donde fue funcionario durante la gestión de Jorge Abelín. "Yo era trabajador contratado y empezamos a hacer un reclamo para el pase a planta permanente. Yo era jefe de un área pero decidí representar a mis compañeros y ser delegado de los contratados, para luchar por nuestra dignificación”, asegura. Ya estaba el intendente José Soria en esa época y se peleaban mucho. "Me echó una vez y me reintegraron”, dice.
Con la sanjuanina Teresa Sigmorato, actriz, tuvo dos hijos: Matías (se recibió hace poco de médico) y Pablo (18, está en el secundario y quiere estudiar cine). Ya se había separado de su mujer sanjuanina, cuando en septiembre de 2005 conoció el amor nuevamente de la mano de una chilena. Y por ella volvió a su país. "En ese entonces era presidente del ICACHI (Instituto Cultural Argentino Chileno) y en el acto del 18 de septiembre (Independencia de Chile) me despedí de San Juan y agradecí los dos hijos que me dio San Juan”, recuerda. Allí empezó a trabajar en el Gobierno de Coquimbo, y se decidió refundar la Casa de Chile en San Juan. "Necesitaban una persona que conociera el Gobierno Regional y el Gobierno de San Juan. Así, volví a fines de 2011, y yo soy un apasionado por todo lo que tenga que ver con San Juan. Si voy a Buenos Aires o cualquier lugar yo soy un tipo que pido un vino sanjuanino, cuando voy a Chile consumo vino sanjuanino y cuando estoy en San Juan consumo vino chileno. Intento marcar el compromiso con esta tierra, que me dio dos hijos, una mujer encantadora y la posibilidad de hacer más de la mitad de mi vida en este país maravilloso”, dice.
Luis además tiene una hija chilena, Julieta, de 7 años que lo acompaña a San Juan cuando puede. Porque él tiene dos hogares, uno sanjuanino donde está su trabajo, y uno coquimbano, donde están su mujer Marcela Del Solar y su hijita. "Ella me aceptó con mis dos hijos a cuestas y ella tenía ya a su hija Natalia, así que somos una gran familia con hijos de un lado y de otro de la cordillera”, cuenta. Tener residencia en dos países es complicado, dice: "Por ahí me pierdo cosas, hace poco mi hija ganó una medalla de gimnasia artística y yo le dije que no podía ir porque tengo que trabajar para comer. Voy y vengo, no tengo problema en ir en auto y volver al otro día”. Luis dice que usa el paso de Agua Negra cuando está abierto y el resto del año, el de Mendoza.
Luis dice que si un día no sigue en la Casa de Chile, él parte a vivir definitivamente a su país, pero que siempre va a estar vinculado con San Juan. Asegura: "Yo soy tan sanjuanino como los sanjuaninos”.
Valdebenito dixit
"A mí la política me encanta, la vivo con pasión y mucho compromiso. Siempre me ha gustado pelear por lo que considero justo, más allá de que vaya contra mis intereses personales”.
"Yo milito en el Partido Comunista en Chile lo cual no significa que mi trabajo no gestione con gente de derecha, es un trabajo transversal. Diferencio bien mi trabajo”.
"El PC es parte del Gobierno de Bachelet y estamos comprometidos con esto, vemos ganas de ir cambiando, cada uno en el rol que uno está. Yo intento hacer mi propia contribución”.
"Gioja es un tipo increíble, un tipo carismático que ha logrado manejar todo el movimiento de integración. Tanto que cuando se enfermó, me paraban en Chile a preguntar por él”.