CASOS QUE CONMOCIONARION A SAN JUAN

El terremoto de 1894

En aquel momento se creía que había sido el terremoto más grande de la historia nacional argentina. Tuvo sus réplicas varios días después del día nefasto. Incluso llegó a sentirse en varias provincias. Por Michel Zeghaib.
miércoles, 29 de octubre de 2014 · 08:57
Por Michel Zeghaib
Tiempo de San Juan

Han pasado 120 años desde aquel 27 de octubre de 1894 cuando San Juan sufría un movimiento telúrico que quedaría en su historia local como el primero de los más dañinos que tuvo que padecer. No sólo por el movimiento mismo, sino también por la precariedad de sus construcciones, que en su gran mayoría estaban conformadas por edificaciones de adobe.

El terremoto duró entre 2 y 3 minutos, un día sábado, alrededor de las 16:30h en plena siesta sanjuanina. La intensidad máxima fue de 7,5 y 8,9 en la escala de Richter y 9 en la escala Mercalli, sintiéndose a 500km a la redonda del epicentro en Iglesia. Afectó el noroeste de San Juan, causó daños y víctimas en San Juan y La Rioja. Daños menores en Catamarca, Córdoba, San Luis y Mendoza. En San Juan los departamentos más dañados fueron Caucete, Valle fértil e Iglesia, además de Albardón, Angaco y Alto de Sierra. También la Ciudad Capital.

Horacio Videla en su "Historia de San Juan” atestigua que las víctimas fatales en San Juan fueron 20, y 15 heridos de gravedad. Otros datos, tomados de "La enciclopedia libre” de Wikipedia, arrojan el número de 52 muertos en San Juan, y 8 en La Rioja. Sea una o la otra las cifras correctas, lo cierto es que este sismo, considerado como uno de los de mayor magnitud que tuvo nuestro país, no se caracterizó en San Juan por la cantidad muertes, como por la gravedad de los daños materiales.

Durante casi un mes después del sábado 27, la gente dormía en logares a cielo abierto tales como patios, calles y plazas públicas. El terror y el pánico había embargado los corazones de los sanjuaninos, y el país entero estaba en vilo por los daños que el sismo había causado. 

En aquel entonces, la forma en la gente se iba enterando de las consecuencias del sismo, sobre todo en el interior de la provincia, era a través de cartas que ciudadanos de a pie hacía llegar a los dos diarios más leídos de la época: La Unión y Tribuna; y por medio de comisiones que el gobierno había conformado para que se hicieran presente en los departamentos para llevar alimentos, ropa e instrumentos médicos (entre otras cosas), además de un informe de la situación. 

Titulados en tapa de La Unión como "Ecos del desastre”, allí se plasmaban a diario las últimas noticas sobre los efectos que había dejado la catástrofe. Una de las más frecuentes eran los recorridos que realizaba el Ing. Belgrano (junto a los Ingenieros José Corti y Jaime Rodamora), a cargo de la secretaría de obras públicas local, a lo largo y ancho de la Provincia, que a través de informes elevados al Director de Obras Pública de la Nación, Ing. Luis Sivia, le relataba la situación tanto de la ciudad capital, como de los departamentos más alejados. Así, cada informe realizado era, además de un diagnóstico situacional, también una descripción detallada de los lugares visitados.

Por ejemplo, en uno de ellos expresaba que había tenido inspeccionar los edificios públicos, provinciales y nacionales, además de edificios particulares para poder formular una opinión fundada sobre lo ocurrido. Belgrano comienza diciendo que la primera impresión que daba al entrar a la ciudad era que los estragos causados por el terremoto no eran de gran importancia, pero que a medida que se iba internando en ella, el panorama se volvía cada vez más desolador, al comprobar que las paredes de muchos edificios, las torres de las Iglesias, las cornisas de las casas, o lo parapetos de muchas edificaciones estaban destruidos. 

Incluso la misma Casa de Gobierno fue destruida hasta tal punto que sus oficinas tuvieron que ser improvisadas en la Plaza 25 de Mayo para que pudieran seguir funcionando con el propósito de dar respuestas a los ciudadanos damnificados. Era común ver por las calles al entonces gobernador Domingo Morón tomando al toro por las astas, y haciéndose cargo de cada situación que requería de una respuesta firme y contundente, como se supone que tiene que haberlas en estos casos. 

Fuentes:
Diario La Unión, de septiembre a noviembre de 1894
Tribuna, de septiembre a noviembre de 1894
www.inpres.gov.ar
VIDELA, Horacio. "Historia de San Juan”. Tomo VI (Época Patria) 1875-1914. Academia del Plata. UCCuyo. 1990.

(*) Los datos utilizados por el cronista, por medio del cual ha podido reconstruir (por lo menos en parte) lo que vivieron los sanjuaninos de aquel entonces, han sido tomados principalmente del Diario La Unión, que el 29 de septiembre de ese año 1894, dejó su tirada diaria durante todo el mes en el que había ocurrido el terremoto, para retomar sus ediciones el 2 de noviembre, poco más de un mes después.

(*) Las fotos del terremoto del 27 de octubre 1894, fueron tomadas por Dr. Guillermo Bodenbender, y se encuentran en la página web del INPRES San Juan.


Año nevador, año temblador
¿Qué tiene  de cierto este antiguo dicho? Los sismos cuyanos, dice Videla, no tienen sus orígenes en volcanes. Sino que son movimientos de fractura tectónica, o comúnmente llamado acomodamiento de masas, que se producen por la abundancia de agua en años en que nieva intensamente.
La zona andina corresponde a la edad terciaria, lo que hace que la Cordillera de Los Andes, casi en su totalidad, no haya terminado de conformar su figura definitiva, motivo por el cual surgen frecuentes sismos, y de grandes intensidades.  

El informe final
Si bien los Ingenieros que lo realizaron no contaban con la tecnología, igual redactaron un informe a base de pura observación. En parte de él expresa que las partes de los edificios deben estar bien ligadas unas con otras, teniendo la precaución de no construirlos en bases de suelos móviles. Al igual que las casas deben ser construidas sobre calles anchas… 
El infirme continúa. El es, en esencia, como un vademécum sobre cómo se debería construir, desde aquel momento en adelante, para evitar los mismos daños.

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