Por Gustavo Martínez Puga
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Ahora esa imagen empezó a cambiar y ese monumento a la desidia ya tiene obreros trabajando que le empezaron a cambiar el aspecto al edificio de más altura en el Este de la Ciudad.
Ese hotel que levantó el sanjuanino Salomón Svestskin en los ´70 nunca inauguró. Este empresario falleció antes de que lo abrieran al público y no dejó herederos directos que finalizaran su obra. Con el paso del tiempo, el edificio empezó a ser usurpado por todo tipo de vándalos, desde payasos hasta comunidades hippies con niños que dejaron leyendas y dibujos con tiza en las paredes que aún hoy pueden leerse.
40 años después, el edificio fue adquirido por los hermanos Vicente y Joaquín Mulet, de la empresa Mulet Construcciones, por un monto que prefieren no informar, aunque precisan que es mayor la inversión en la recuperación que lo que costó el edificio.
Por ahora no tienen decidido el proyecto final que tendrá el edificio. Lo que sí tienen resuelto es que “de las 90 habitaciones quedarán 54, porque esos cuartos eran muy pequeños y se está derribando los tabiques para transformar dos habitaciones en un solo ambiente”, explicó el arquitecto responsable de la obra, Eduardo Notario.
Previo a este trabajo, los obreros debieron levantar las alfombras, que si bien nunca fueron usadas están totalmente deterioradas por el abandono y las pilas de excremento de paloma que durante año vivieron en ese edificio. También picaron los pisos para cambiar las cañerías y desarmar los baños de azulejos negros de cada habitación. Y cambiarán la red de agua potable, las descargas cloacales y las pluviales. Parte de la remodelación incluye un nuevo sistema contra incendio y todas las instalaciones eléctricas.
“Puede ser que se transforme en un apart para alquilar y en departamentos para residencia. Pero es algo que todavía no lo tenemos decidido porque le hemos dado prioridad al restablecimiento de las áreas comunes del edificio –ver recuadro-”, precisó Vicente Mulet.
Esta refuncionalización del primero al sexto piso del edificio no implica hacer cambios en la estructura, debido a que no hizo falta consolidarlo después del terremoto de 1977. Además, un peritaje privado realizado por los Mulet antes de adquirir el lugar arrojó que la estructura estaba en perfectas condiciones.
La planta baja y el subsuelo está divididos en 16 unidades, de las cuales algunos de esos negocios fueron adquiridos por Mulet a los descendientes de Svestkin. Mulet sí es el único dueño desde el primero al sexto piso y en julio fue designado como administrador del edificio.
Originalmente en el primer piso el edificio estaba dividido en 5 unidades, el segundo piso en 13 y desde el tercero al sexto en 17 unidades. Estos ambientes incluyen lavaderos, sala de máquinas, cocina, departamento de servicio y otras dependencias típicas de un hotel.
Pero ahora todo eso será rediseñado y se apostará a recuperar los espacios originales. Es que muchos de los propietarios de los locales de la galería de la planta baja ampliaron sus instalaciones a los espacios comunes del edificio. Por ejemplo, la verdadera entrada al edificio es por el salón ubicado sobre calle Ignacio de la Rosa, al este de la galería, donde supo funcionar una juguetería. Allí había un halla de entrada y un entrepiso que llevaba a las escaleras y ascensores de ingreso a los pisos superiores. Pero todo eso dejó de funcionar porque algunos dueños de locales comerciales de la planta baja extendieron sus negocios hasta las escaleras y pasillos de ingreso a los pisos superiores.
Habilitación definitiva, en 180 días
El 18 de junio último la municipalidad de la Capital clausuró la galería comercial que funcionaba en la planta baja del edificio porque sus locales no contaban con las habilitaciones. Es que el edificio tenía roto el sistema de agua potable, las cañerías de desagüe, fallas en el sistema eléctrico y no funcionaba el sistema anti incendio.
“Hoy en día todo el trabajo apunta al restablecimiento de los servicios comunes (agua potable, cloacas, instalación contra incendio, luces de emergencia) para que se puedan habilitar esos espacios comunes. De todos los propietarios, sólo dos se presentaron a la reunión de consorcio para ponerse al día y es casi seguro que en los próximos días ya tendrían sus habilitaciones individuales. El resto no se presentó. En un plazo máximo de 180 días debe estar lista la habilitación definitiva de esos espacios comunes”, informó Vicente Mulet.
Cifras
3
Son los grupos de sanitarios que tiene el edificio: en el subsuelo, en la planta baja y en el primer piso.
4.000
Son los metros cuadrados de construcción que tiene todo el edificio.
90
Son las habitaciones que tenía originalmente el hotel. Quedarán 54.