Por Michel Zeghaib
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La inauguración de la Galería Estornell oculta la historia de hombres y mujeres comunes que, en medio de la situación política y económica espinosa que vivía San Juan en esos momentos, significó la posibilidad de vislumbrar una luz de esperanza en el presente y el futuro de los que se quedaron luego de los tristes recuerdos que dejaron los últimos dos terremotos: el de 1944 y el de 1952.
Los discursos y la historia reciente
Los discursos jugaron un papel muy importante de autoevaluación respecto de la capacidad del sanjuanino para ponerse de pie ante la adversidad, tirar juntos para el mismo lado, y salir adelante.
Las palabras iban repasando la historia reciente de San Juan, marcada por el paso de la imprevisibilidad de la naturaleza, en contraste con la voluntad colectiva y premeditada del esfuerzo hecho trabajo y realización. Las palabras de los discursos estaban teñidas de un fuerte perfil histórico, ya que hacían permanente alusión a los terremotos, y del antes y después que estos marcaron para la historia local. El titular de la Federación Económica, Germán González, apuntó directamente al capital sanjuanino. El sacrificio y el esfuerzo de ese capital, decía, aparecieron en un momento en que el terruño lo exigía. Por eso el sanjuanino debía enorgullecerse por haber podido levantar su ciudad cuyana. No dejó de mencionar el esfuerzo estatal y privado para realizar la obra, impulsado por el amor a la patria chica que permitió a los comprovincianos no pensar en los momentos de dificultades económicas y financieras en que se vivía.
Luego, Alberto Constantini, amigo personal de Jorge Estornell, expresó su orgullo por su amigo que, en vez de tomar el camino del halago fácil, había logrado seguir el camino de su padre, don Juan Bautista Estornell, poniéndose a trabajar en sus empresas para afirmarlas y ensancharlas en todo el ámbito de la provincia.
Las palabras del entonces gobernador Américo García fueron un reconocimiento al esfuerzo de la familia Estornell en un momento difícil para San Juan, en un momento en que la tarea de reconstrucción de San Juan se hallaba paralizada, decía, muchos sanjuaninos estaban con las manos sin ocupación y esta obra logró poner trabajo donde muchos lo necesitaban.
Los discursos dejaban ver que la obra simbolizó algo más que una construcción. La Galería Estornell era un claro ejemplo del esfuerzo mancomunado de un grupo de sanjuaninos que supo encarar la adversidad, frente a la inoperancia y pasividad de un Consejo de Reconstrucción que no lograba concluir con su tarea de cumplir con sus promesas y volver a levantar a San Juan.
PALABRAS DE ESTORNELL
“San Juan, por encima de todo”
“No hablo como hombre de empresas, sino como sanjuanino. Con esta empresa, no hemos hecho más que sumarnos a la lucha colectiva de todos los días con que los sanjuaninos demuestran cuánto aman a su provincia y, cómo para ellos, antes que nada y por encima de todo, está San Juan. (…) El día aciago en que todo se desmoronó, pero sin arrasar el espíritu sanjuanino tallado en piedra cordillerana. De esa piedra que ampara y cobija a nuestra provincia, a cuyo regazo se levantan las poblaciones y los sembrados”.
