ASI LO VEO YO

De la desigualdad cultural a la violencia de género- Por Laura Fanny Ávila

Laura Fanny Ávila, Docente e Investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSJ analiza ésta temática.
domingo, 8 de julio de 2012 · 16:28

Un  mundo competitivo, individualista, de predominio del mercado  y de profunda crisis del Estado-Nación, propicia el surgimiento de múltiples víctimas, criminalidades, contaminación ambiental y/o alimentaria,  genocidios y terrorismos de Estado, discriminación étnica y aumento de la violencia doméstica y de género.

En nuestro país, a  partir de la reforma Constitucional de 1994, se incorporan los instrumentos internacionales de DDHH  referidos a la problemática de género, produciendo leves cambios en las políticas públicas, en materia de justicia y de seguridad y salud. Sin embargo aumentan las denuncias y las situaciones de violencia,  construyendo subjetividades alrededor del  “miedo, estigmatización,  inseguridad”,  y amenazando la integridad y la vida de las mujeres en nuestro país.

Existen instrumentos legales como la CEDAW (Convención interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer), traducida a la ley nacional 26485/09, para hacer frente a esta problemática y un discurso generalizado en el ámbito científico y político que aborda la violencia contra la mujer desde la categoría  de género, abogando por la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres y el respeto de los derechos de la mujer libre de discriminaciones.

No obstante, el "sistema sexo/género", no es considerado como producto de la actividad humana, de la cultura, susceptible de ser transformado. Por el contrario, se cree que la diferencia entre los sexos está inscripta en la “naturaleza” humana, y ésta condiciona la existencia de un ser masculino superior, fuerte y jerárquico y otro femenino, inferior, débil y dependiente. El género interpreta esta desigualdad culturalmente creada en el marco de las relaciones de poder impuestas del varón a la mujer que se manifiestan en lo público y privado.

Esta desigualdad delimita el campo de la violencia de género, reside en el hecho mismo de ser mujer, y desencadena en un gradiente que va desde lo psicológico a lo físico. Violencia  de género, es el hombre individual ejerciendo poder en relaciones sexuales y,  al mismo tiempo, la violencia de una sociedad jerárquica, autoritaria  sexista, clasista, militarista, racista, impersonal e insensata -proyectada a través de un hombre individual hacia una mujer individual; la violencia hacia el género femenino es considerada  -por activa o por pasiva- como el violentar la integridad física o emocional de la mujer a través de  un golpe o insulto directo, un piropo soez, una agresión verbal, una risa malintencionada, y toda descalificación sutil que presentan formas de violencia invisibilizadas  de las cuales no se es consciente por quien lo hace, y quien la recibe. La violencia de género existe cuando hay una asimetría en las relaciones de poder entre varones y mujeres,  que perpetúa la subordinación y desvalorización de lo femenino.

Esta inequidad responde al patriarcado como sistema cultural dominante y la violencia reside en que el factor de riesgo es el sólo hecho de ser mujer.

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