Esta decepción hace que estemos a la defensiva, irascibles, y encantados de ponernos a discutir para sacarnos la bronca interna de la idealización vacacional que habíamos imaginado y no es. Ahí se puede encender la mecha que detone el conflicto.
La incapacidad de gestionar el conflicto
Debemos tener muy claro que en vacaciones van a surgir imprevistos, momentos de diferencias de opiniones, algo normal y natural entre la pareja y los miembros de una familia. Pero es la capacidad de resolver el conflicto, así como de llegar a acuerdos lo que va a hacer que todos tengan unas buenas vacaciones o se conviertan esos días en una verdadera pesadilla.
Hay ciertos disparadores de tensiones que debemos reconocer
A nivel de pareja cuando uno cree que está más relajado, tiende a desinhibirse y poner sobre la mesa asuntos que no se debaten durante el año o que generan tensión. Las vacaciones nos dan esa falsa sensación de libertad y, en lugar de servir para compartir placeres y anécdotas, terminan por sacar a luz los problemas acumulados del resto del año y las cosas no dichas que nos molestaron, y que, por falta de tiempo, o por no tener energías para discutir guardamos en nuestro interior y acabamos explotando en estos días.
El verano también desnuda nuestra relación sexual. En vacaciones, no hay excusas, tenemos todo el tiempo del mundo para disfrutar de la intimidad con nuestra pareja y, en algunos casos, esto pone en evidencia la falta de atracción o de deseo que camuflamos durante el resto de los meses del año. Si eso sucede está claro que estamos ante un problema de fondo en la relación que habrá que conversar y buscar una solución si queremos continuar hacia delante.
Otro punto a tener muy presente es viajar con la familia política, ya que se requiere de mucha diplomacia y flexibilidad para no chocar constantemente. Está comprobado estadísticamente que las relaciones con la familia política son la causa más frecuente de conflicto entre las parejas, especialmente entre las parejas jóvenes.
Pasar vacaciones con suegros o cuñados puede traer nefastas y estresantes consecuencias para la pareja si no se parte de una buena convivencia. Y aunque se quiera, siempre es complicado por la falta de empatía en la toma de decisiones, o por el tema de compartir gastos comunes, circunstancias ambas que suelen acabar en discusiones o tensiones.
No deja de llamar la atención que durante un periodo de tiempo de relax que debería propiciar la unión y comunicación en la pareja se produzca el punto de inflexión en el que muchos matrimonios deciden separarse.
Pero no nos engañemos, si bien los problemas se manifiestan en vacaciones, lo cierto es que las raíces de los conflictos de la mayoría de parejas que acuden a terapia después de vacaciones con idea de romper su historia, tienen su origen en el resto del año, por eso para que las vacaciones surtan efecto y consigan reponernos de energía positiva, calma y reseteo emocional, debemos de tener en cuenta las siguientes consideraciones:
1. Gestión del tiempo y del espacio:
Prepara con antelación tu equipaje, programa la ruta a seguir, tus reservas de vuelos o transporte y hospedaje y no dejes para el final todo lo que necesitas ordenar en tu equipaje. Muchas de las discusiones origen del conflicto derivan de la falta de organización, o de planificación previa. Reservar con previsión actividades, visitas culturales, rutas, o comidas, os puede evitar esperas innecesarias o retrasos que suelen generar frustración y crispación.
2. Ponte en modo avión:
Desconecta el teléfono móvil, o al menos olvídate de internet y las redes sociales, tu tiempo de vacaciones es oro. Estamos siempre conectados al celular, pero el consejo es apagarlo o dejarlo fuera de nuestro alcance durante el mayor tiempo posible. Ese hueco que vais a encontrar de tiempo sin teléfono es ideal para compartir momentos de intimidad, procurar establecer un acuerdo en pareja para hacer al mismo tiempo actividades o momentos relax solos o en familia que os ayudarán a conectar de otra forma.
3. Juntos, pero no revueltos:
En parejas consolidadas se necesita espacio de intimidad, no hay que estar sí o sí juntos cada minuto. Sobre todo, si se trata de relaciones más recientes, es normal moverse por impulsos y querer hacerlo todo el uno con el otro, pero hay que saber que no pasa nada y que, incluso, es bueno reservar espacio para pasar tiempo separados, también en vacaciones.
Respetar al otro en sus rutinas, en su tiempo de soledad, en sus actividades deseadas…. es empatizar y hacer de las vacaciones un momento de disfrute único para ambos.
4. Busca calidad de vida:
El contacto con la naturaleza, mar, playa o montaña puede ser neutralizador del estrés. Hay que buscar momentos en el que no se produzcan encuentros masificados de personas, las aglomeraciones son estresantes. Si tu destino es muy turístico, busca cobijo en zonas menos atestadas de personas, o planea un destino menos típico. Cada vez está más de moda explorar nuevos rincones alejados del bullicio, eso facilita el descanso, el encuentro y el diálogo.
5. Nuevos lugares:
Muchas personas son de costumbres. La opción de repetir destino vacacional y convertirlo en el lugar de desconexión es muy habitual. Pero recomiendo buscar nuevos destinos, nuevas experiencias, nuevas personas, algo que permite explorar nuestra capacidad de adaptación y conocer cosas distintas.
Viajar es cultura, es abrir la mente, es conocer la gastronomía e idiosincrasia del lugar…, por eso te animo a descubrir nuevos rincones de la geografía nacional o internacional en tus futuras vacaciones.
6. Familia y mandatos:
Las vacaciones también suelen ser tiempo de reencuentros, de visitar a familiares, de volver a los orígenes.... Pero también en estas ocasiones se puede conseguir el objetivo contrario a la desconexión. Así que no te sientas obligado y dedica a estos momentos el tiempo que quieras y no el estipulado por otros años o por presiones. Llegad a un acuerdo para esa visita a la familia, propia o política, y que ninguno en la pareja se sienta mal. Hay que tomárselo como un tiempo de inversión y de empatía hacia el otro.
Los mandatos de lo que se debe hacer, por complacer a los demás acaban condenándonos año tras año nuestra calidad vacacional y nuestro descanso, por lo que hay que romper ese círculo y cambiar el enfoque con idea de cargar pilas.
7. Ser precavido evita discusiones:
Para evitar discusiones y problemas hay que ser previsores. Lleva contigo todo lo necesario para afrontar contratiempos de salud. Si vas en coche, revisa el estado de tu vehículo para no acabar discutiendo en la carretera. Lleva todo a mano si viajas con niños, agua, protector solar, juguetes, entretenimiento para ellos, comida, así evitaremos tenerlos constantemente pidiendo de todo.
8. Consensua:
Es muy importante establecer acuerdos y organización previa de cómo se van a hacer las cosas. Procurar exponer vuestras ideas, sentimientos, y deseos con respecto a las vacaciones, a través del diálogo y en la intimidad antes de reservar nada, o dejar cerrado algún plan individual que no sabes si a tu pareja le va agradar. Puedes equivocarte de destino o de ruta seleccionada, o no pasarlo bien por las razones que sean, pero si lo habéis decidido en consenso evitaréis culpabilidades.
9. Relax:
Busca ocupaciones y actividades que te relajen de verdad, para poder neutralizar el estrés es importante bajar el ritmo, y en vacaciones corres el riesgo de gastar más energía de la que tienes. El descanso es una buena alianza, el dormir bien, no trasnochar, respetar tus ritmos biológicos te permitirá renovarte en vacaciones. Las vacaciones no deben ser una carrera a contrarreloj. Buscad planes a vuestra medida, sabiendo que la felicidad de los demás, también tiene que ser parte de la tuya.
10. Regreso:
Mima este tiempo vacacional, en breve volverás al trabajo y si no quieres experimentar el conocido estrés posvacacional más vale que te adelantes al comienzo de la jornada laboral y no dejes deberes sin hacer antes de que terminen las vacaciones.
Intenta dejar unos días si tienes tiempo o, al menos 48h, para dedicarlo a rutinas ya en tu hogar. La vuelta puede convertirse en un problema de pareja, o familiar, pero transformarlo en una oportunidad también está en vuestra mano, quedaros con los recuerdos bonitos, y que significan mirar hacia delante, y vivir en el día a día con pequeños estimulantes, al fin y al cabo, aunque no tengamos vacaciones también tenemos muchos fines de semana o algún festivo que otro que nos pueden permitir organizar escapadas de menos tiempo, pero no menos satisfactorias.
Escrito por: Carlos Fernández
Coach y Psicólogo.
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