Una especialista sanjuanina explica las razones por las que una buena alimentación potencia el aprendizaje y la concentración
Además de los alimentos que no deben faltar en el desayuno y el resto de las comidas del día, es fundamental comer en familia. De ser posible, lo ideal es cocinar en casa.
Comienzan las clases, y las familias ya se encargaron de comprar los útiles que hacían falta, algunas prendas o uniformes, según el caso, aunque no siempre se tiene presente como debe ser la alimentación de un estudiante para rendir en la escuela. No se trata sólo de llenar la “panza”, sino de proporcionar el combustible adecuado para que el cerebro rinda al máximo. Una dieta deficiente provoca fatiga, falta de concentración y dificultades para retener información.
Los expertos destacan que la alimentación en la etapa escolar no solo determina el crecimiento físico, sino que tiene un impacto directo en el rendimiento académico y el bienestar emocional de los niños.
Florencia Peláez, licenciada en Nutrición Deportiva, Infantil, Embarazo y Antropometrista, explica que “la etapa escolar es mucho más que libros y tareas; es un período crítico donde los niños comienzan a integrarse a la vida social y, fundamentalmente, a adquirir hábitos que los acompañarán toda la vida. La forma en que los chicos se alimentan hoy condiciona su salud presente y futura, influyendo incluso en el desarrollo de su cerebro”.
El desayuno es uno de los pilares más importantes. No se trata solo de una cuestión nutricional o metabólica; un desayuno adecuado favorece los mecanismos de memoria y atención en el aula. Por el contrario, la ausencia de esta primera comida se asocia directamente con un menor rendimiento escolar y un mayor riesgo de sufrir sobrepeso en años posteriores. La especialista recomienda que este momento sea vivido con calma, calidez y en convivencia familiar.
Para mantener la energía y la salud, es fundamental organizar las ingestas diarias. Por ello, Florencia sugiere la siguiente rutina:
Almuerzo: Debe incluir todos los grupos de alimentos. Es común que, si el desayuno fue pobre, el niño coma en exceso al mediodía, lo que genera una somnolencia que dificulta las tareas de la tarde.
Merienda: Debe ser breve y completa -lácteos, pan, cereales o fruta-, evitando estrictamente snacks, refrescos y dulces.
Cena: Es el momento de equilibrar la balanza. Se recomienda observar qué se comió durante el día para reforzar los nutrientes faltantes, que generalmente suelen ser verduras y lácteos.
El valor insustituible de la comida casera
En un mundo donde abundan los productos "listos para comer", y a mamá y papá les falta tiempo para cocinar, la nutricionista advierte que ningún producto procesado sustituye a la comida casera. Cocinar en casa permite a los padres decidir los ingredientes, controlar las cantidades de sal, azúcar y grasas, y prescindir de colorantes o conservantes artificiales. Además, cocinar es una oportunidad para ampliar el abanico de alternativas saludables para los más pequeños, incluso para cocinar juntos.
niños2
Los riesgos de una mala alimentación
La obesidad infantil no es solo un problema estético, sino una condición que acarrea graves consecuencias físicas y psicológicas. Los niños con sobrepeso tienen mayor riesgo de sufrir: presión arterial alta, diabetes e hipertensión, como así también enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Esto sin contar problemas emocionales como depresión, ansiedad, baja autoestima y preocupación excesiva por su cuerpo.
Consejos para la familia
“El rol de los adultos es fundamental, ya que los padres son el modelo de conducta más importante. Se recomienda no forzar a los niños a comer si no tienen apetito, pero tampoco sustituir la comida por golosinas o alimentos de bajo valor nutritivo”, explica Florencia.
Finalmente, se sugiere que el agua sea la bebida principal en todas las comidas, evitando tener el salero o el azucarero sobre la mesa para fomentar un ambiente de consumo pausado y saludable. Comer en familia no es solo nutrirse, es un momento ideal para el diálogo y el fortalecimiento de los vínculos.
@nutricionista_florencia_pelaez
En la escuela
La merienda escolar debe ser nutritiva, equilibrada y fácil de transportar, incluyendo principalmente frutas frescas, lácteos como yogur y queso; cereales integrales y proteínas -pollo, huevo-. Se debe priorizar la hidratación con agua, evitando azúcares añadidos, panificación industrial y alimentos altos en grasas.