Luis Miguel se presentó en San Juan en noviembre de 1999. Fue la primera y única vez que pisó suelo sanjuanino. Sus clásicos hicieron vibrar el piso del antiguo predio ferial Ébano. Fiel a su estilo, cuando llegó a la provincia tuvo varias exigencias.
El mexicano arribó al aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento y se dirigió directamente hacía el escenario del predio. Se estima que aquella noche el cantante deleitó con su música a más de 8 mil personas.
Las entradas VIP tuvieron un valor de $250. Hubo plateas de $200 y $150, y populares de $50 y $30. Unos 300 agentes, entre policías, bomberos y personal de civil se encargaron de la seguridad del show, uno de ellos, aún recuerda como fue esa noche.
Este se trató de su último show en Argentina de la gira “Amarte es un placer”. Gustavo Caballo , seguridad de las estrellas que llegan a San Juan, contó a Tiempo que aquella vez no le tocó ser el guardaespaldas privado de é l. Traía a los suyos. Pero formó parte de todo el protocolo de seguridad del lugar. Recordó como Luis Miguel apareció en el escenario descendiendo de un gran farol, con un impecable traje negro. “Empezó a cantar y las fans lloraban sin parar”, agregó. Aseguró que varias estuvieron todo el show así.
Aquella noche “Luismi”, abrió con “Quiero”. Luego siguió con cinco temas de ese CD lanzado recientemente y el resto fueron los clásicos: ‘Entrégate’, ‘Tengo todo excepto a ti’, ‘La incondicional’ y por supuesto, los infaltables boleros entre los que se destacaron ‘No me platique más’, ‘Nosotros’, El día que me quieras’, ‘Bésame’, ‘Contigo aprendí’, Reloj’ y muchos más.
Una de las perlitas que algunos recuerdan es que en uno de los movimientos se le rajó el pantalón. Los que fueron, recuerdan y hacen hincapié en lo que todos dicen, es un show distinto al resto. “Miraba, apuntaba y sonreía a las fans. Él estaba todo”.
Días antes, hubo una preparación enorme para la llegada del músico. Aseguraron que fueron varios pedidos, algunos bastante insólitos. Principalmente, un asado. Este mismo se hizo en el Hotel Alkázar, donde se hospedó. El tema es que Luis Miguel nunca pisó el lugar.
Terminó el show, se subió a una combi de la productora que lo trajo y se fue directo al aeropuerto. El asado, pidió que se lo trasladen hasta allí, no saben si lo habrá comido en el avión. Había otros pedidos que se hicieron, como el clásico de no mirarlo a los ojos, que es real según el seguridad. Detrás del escenario, se le armó un catering con agua mineral de Francia, la que no tomó.
Aquella noche inolvidable para los y las fans en San Juan de Luis Miguel, terminó con “Te propongo esta noche”. Se despidió en una lluvia de serpentinas por todo el predio.