Con sólo tres años, un niño causó una verdadera revolución durante la noche del martes en San Juan. Es que, en un abrir y cerrar de ojos de su abuelo, se alejó, se perdió y terminó parado solo en una vereda del barrio Aramburu. Allí, un vecino se lo topó e inició una cadena de mensajes para ubicar a su familia. Finalmente, unos 50 minutos después, el niño volvió a los brazos de su abuelo.
Todo comenzó cuando el hombre halló al niño y, después de dar aviso a la Policía, tomó teléfono. “Este niño se perdió, está frente a la parroquia y nadie lo conoce. Si ustedes tienen grupo del barrio Aramburu compartan, a ver si encontramos a su mamá. Está descalzo y con poco abrigo”, envió a través de una serie de audios junto a la imagen del niño, con cara seria, en brazos de un efectivo de la comisaría del barrio.
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Su pedido fue oído y rápidamente esos mensajes comenzaron a correr por los teléfonos de quienes viven en ese barrio, el segundo más grande de la provincia. Incluso salieron de allí y empezaron a correr en grupos de WhatsApp de padres de distintas escuelas.
Pasaron unos 50 minutos hasta que por fin el abuelo del menor llegó al lugar y cambió desesperación por alivio al ver que su nieto estaba bien. Fue él mismo, quien contó a la Policía que estaba junto al niño en la placita que está frente a su casa, justo al lado de la parroquia del barrio, cuando, en un segundo, desapareció.
Aparentemente, el niño caminó hasta alejarse y ya no supo regresar. Incluso había cruzado la calle, según comentaron quienes estaban allí.
El mayor problema es que, quien vive en el barrio es el abuelo del chico y no él, es por eso que la gente de la zona no lo reconocía. Afortunadamente, todo quedó en anécdota y en el comentario de los vecinos esta mañana, cuando recorrían los almacenes del complejo antes del mediodía.