La pandemia fue el puntapié inicial para el grupo que hoy le da de comer a unas 80 personas en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, en San Luis y Estados Unidos, Capital.
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SUSCRIBITEEs la Capilla Nuestra Señora de la Paz ubicada en San Luis y Estados Unidos. "Ahora vienen cada vez más mujeres y niños", aseguran.
La pandemia fue el puntapié inicial para el grupo que hoy le da de comer a unas 80 personas en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, en San Luis y Estados Unidos, Capital.
El grupo fue creciendo y mudándose de lugar hasta la capilla capitalina donde hoy atienden un día a la semana que han decidido llamar "Cena de los jueves con Jesús".
Este grupo solidario solía repartir las viandas en la terminal o en la calle pero empezaron a buscar un lugar porque querían que la gente "se pudiera sentar y compartir un momento y no comer tirados por ahí o adentro de la cuneta", explicó a Tiempo de San Juan Carolina Castro.
Carolina es una de las mujeres que está con el grupo de los jueves pero sostiene que hay otros equipos solidarios que dan la cena los martes y los miércoles.
"Nosotros también una vez por mes hacemos una torta y le festejamos el cumpleaños a todos los que cumplieron ese mes. Es una manera también de reconocerlos a ellos", aseguró la joven.
En la cocina está Marisa Rosales, una sanjuanina que se dedica a hacer viandas como trabajo para mantener a su familia y que, además, se pone la camiseta los jueves para cocinar para 100 personas.
"Tenemos unos 80 pero siempre hacemos un poquito más porque algunos se repiten o se llevan a su casa en el tupper. Antes la gente que venía eran cuidacoches, hombres la mayoría. Ahora tenemos cada vez más mujeres con niños", se lamentó Marisa.
El grupo solidario de la cena de los jueves arranca a cocinar a las 17 y se quedan todos los días hasta las 22, no paran hasta que no se levantó el último de hacer la sobremesa.
En varios tablones dispuestos en un fondo con pasto de la capilla se arman las mesas. Parece un restaurante más donde todos conversan, se ríen, comparten un momento como si se tratase de cualquier familia que se junta a comer un domingo.
"Para nosotros encontrar este lugar fue un milagro", reconoce Carolina. Este jueves 18 de abril los asistentes pudieron cenar una polenta con tuco y queso que, por suerte, fue seguida por una rica torta ya que se les ocurrió celebrar los cumpleaños de abril también.
"Uno siempre viene acá pensando que va a dar algo y es más lo que recibe. No hay un solo día que yo no me vuelva a mi casa emocionada", cerró Carolina.
