Después del sacudón que se registró en las estructuras del Ministerio Público, con la decisión de Guillermo Baigorrí de cambiar de lugar a tres fiscales por las fallas que presentaba Flagrancia en su funcionamiento, una nueva modificación se conoció y afectó de lleno a dos fueros: el Sistema Mixto y la Fiscalía de Niñez Penal.
Según pudo saber Tiempo de San Juan, la reforma entró en vigencia el viernes 6 de febrero junto a la medida que generó polémica la semana pasada. Sin embargo, no había trascendido hasta ahora. La misma constó en remover a la coordinadora de la Oficina Judicial Penal de Finalización de Causas del Sistema Mixto, Claudia Yanina Galante, y en su lugar colocar a las dos fiscales de Niñez y Adolescencia.
De esta manera, María Paula Carena y Liliana Marinero quedaron al frente del organismo rebautizado como Unidad Fiscal Única del Sistema Mixto. Sin dejar de lado sus obligaciones en la Justicia de Menores, en la que participan de todas las instancias de juzgamiento de los menores en conflicto con la ley, las funcionarias designadas deberán atender a los casos del viejo sistema que quedaron inconclusos.
La determinación que adoptó Baigorrí -según indicaron fuentes allegadas- se basó en una cuestión netamente práctica, ya que son las fiscales que asisten al Juzgado Penal de la Niñez y Adolescencia las que mantienen el contacto con la justicia vieja, fuera de lo que es el Sistema Acusatorio. Es por ello que en su resolución se refirió al "cabal conocimiento y praxis diaria en el Sistema Mixto".
Como consecuencia de la acción, Galante fue transferida a Flagrancia para reforzar el equipo de fiscales que tiene al frente -desde hace unos pocos días- a Francisco Micheltorena, ex coordinador de la UFI de Delitos Especiales y especialmente convocado a solucionar los conflictos en la justicia exprés.
Por otra parte, Carena, que mediante una disposición de Eduardo Quattropani había sido designada como fiscal auxiliar o de apoyo en Flagrancia, fue desafectada de tal obligación con el objetivo de quitar cargas y hacer posible la tarea de intervención en los casos de menores que delinquen y de finalización de las causas pendientes.
Aunque resultó sorpresiva, la medida de Baigorrí fue bien recibida puertas adentro, acorde manifestaron las fuentes. El cambio se produjo sólo en las figuras que encabezan las unidades fiscales, siendo el personal judicial administrativo el mismo para ambos fueros.
A modo de prestar organización en el inicio de este nuevo ciclo, el Fiscal General dispuso que los expedientes con numeración par quedarán a cargo de la Fiscalía de Niñez y Adolescencia N° 1, es decir, de Marinero; mientras que los de numeración impar serán resueltos por la Fiscalía de Niñez y Adolescencia N° 2, de Carena.
El ruido por los enroques dentro del Ministerio Público se registró hace exactamente una semana atrás. Además del cambio de Micheltorena, Roberto Ginsberg fue enviado a Delitos Especiales y Alberto Martínez al CAVIG. Todo se hizo para mejorar Flagrancia.
Si bien en ese momento se desconocía si respondía a conflictos en la organización de dicha UFI, fuentes cercanas a Baigorrí dejaron entrever las fricciones que existían dentro de Flagrancia. Hablaron de demoras innecesarias y de un desempeño inadecuado en el servicio de justicia.
Previamente, el Fiscal General había aplicado "mano dura" en Flagrancia, cuando mandó a los fiscales a trabajar los sábados, un hecho inédito para el fuero. Fuentes allegadas reconocieron que el funcionamiento durante un fin de semana siempre fue considerado “excepcional”, pero la orden fue directa y sin margen de interpretación. El mensaje resultó inequívoco: descomprimir audiencias, acelerar respuestas y mostrar un Ministerio Público activo, incluso fuera de los esquemas tradicionales.