Luego de que la demanda de Marcelo Lima contra Sergio Vallejos recayera en el Octavo Juzgado Civil y las partes se abstuvieran de recusarlo, el juez Walter Otiñano fijó la audiencia inicial con un curioso detalle: sería con los dos implicados cara a cara. Al menos, eso es lo que dejaron trascender fuentes allegadas a la pugna de pesos pesados.
El magistrado tomará intervención en la demanda por daños y perjuicios que Lima le realizó al empresario textil, después de que éste impulsara un juicio político en su contra. Lo hará en el marco de la conciliación y lo curioso es que el proceso sería en persona, es decir, que tanto el demandado como el actor se verían las caras en vivo y en directo.
La novedad llamó la atención, puesto que las fuentes cercanas a la contienda judicial anticipaban que la audiencia preliminar podía ser vía Zoom, como habitualmente ocurre en estos casos. Sin embargo, la sorpresa habría ganado terreno con una convocatoria de las partes "presencial".
Por más prometedor que resulte el encuentro, dada la máxima tensión que podría registrarse en la escena, para ello habrá que esperar hasta mediados de abril, pues fue fijado para el 20 de ese mes. El proceso será en la sede del juzgado con intervención, situada en el Anexo Jujuy.
Si bien la misión de Otiñano sería -en principio- la de instar a las partes a que lleguen a un acuerdo, todo pareciera indicar que tan simple solución no tendría lugar. En ese caso, el juez procedería a determinar los hechos en discusión, como podría ser el origen del supuesto daño, el responsable del mismo y el monto que se pretende obtener como resarcimiento. Así, quedarían establecidos los $60.000.000 y el conflicto planteado entre la autoridad judicial y el dirigente libertario.
Tras la admisión de pruebas, todo quedaría encaminado hacia el juicio. Ese será el momento clave de la polémica disputa que inició allá por 2024 por los pedidos de juicio político pedidos por Vallejos, a partir de los fallos de Lima en la causa de expropiación de La Superiora. Por esos requerimientos, el ministro de la Corte de Justicia entendió que su "buen nombre y honor" habían sido afectados y, por tanto, lo demandó.
Idas y vueltas del expediente judicial
Antes, el expediente judicial -ni bien tuvo vida- pasó por las manos del juez Luis César Arancibia. Sin embargo, el empresario libertario lo recusó y, como consecuencia, el magistrado debió apartarse del caso. Fue a partir de ello que la causa se sorteó nuevamente y quien resultó electa fue la titular del Juzgado Contencioso Administrativo. No obstante, en esa oportunidad fue el miembro de la Corte de Justicia quien puso peros en su intervención.
Si bien no trascendieron los motivos, pues ninguna de las partes estuvo obligada a argumentar sus requerimientos, tal como lo prevé el fuero civil, ambas recusaciones sorprendieron. La primera, la de Vallejos, porque nadie esperaba la jugada ni bien finalizaba la feria judicial, aunque la que más impacto causó fue la maniobra de último momento de Lima.
Es que cuando todo se disponía para que Tettamanti entendiera en el caso, la misma se vio obligada a dar un paso al costado cuando el cortista puso en manifiesto su desconfianza hacia su figura; al menos eso es lo que se interpreta con su planteo. Se especuló con que ya habría emitido opinión en la disputa judicial entre las partes enfrentadas y hasta con fallos de la jueza podrían haber amedrentado al demandante. Lo cierto es que nada de ello pudo certificarse y quedarán los interrogantes.