Luego de que el cortista Marcelo Lima recusara a la jueza Adriana Tettamanti para que no intervenga en la demanda que le inició a Sergio Vallejos por daños y perjuicios, la causa fue sorteada nuevamente y el magistrado que resultó designado por el azar fue Walter Otiñano, del Octavo Juzgado Civil.
Antes, el expediente judicial -ni bien tuvo vida- pasó por las manos del juez Luis César Arancibia. Sin embargo, el empresario libertario lo recusó y, como consecuencia, el magistrado debió apartarse del caso. Fue a partir de ello que la causa se sorteó nuevamente y quien resultó electa fue la titular del Juzgado Contencioso Administrativo. No obstante, en esa oportunidad fue el miembro de la Corte de Justicia quien puso peros en su intervención.
Si bien no trascendieron los motivos, pues ninguna de las partes estuvo obligada a argumentar sus requerimientos, tal como lo prevé el fuero civil, ambas recusaciones sorprendieron. La primera, la de Vallejos, porque nadie esperaba la jugada ni bien finalizaba la feria judicial, aunque la que más impacto causó fue la maniobra de último momento de Lima.
Es que cuando todo se disponía para que Tettamanti entendiera en el caso, la misma se vio obligada a dar un paso al costado cuando el cortista puso en manifiesto su desconfianza hacia su figura; al menos eso es lo que se interpreta con su planteo. Se especuló con que ya habría emitido opinión en la disputa judicial entre las partes enfrentadas y hasta con fallos de la jueza podrían haber amedrentado al demandante. Lo cierto es que nada de ello pudo certificarse y quedarán los interrogantes.
En este punto y con Otiñano como nuevo árbitro de la contienda entre pesos pesados, la duda reside ahora en que si alguna de las partes lo recusará o dará el OK para que imparta justicia. La clave del proceso es que cualquiera de los involucrados, ya sea el actor o el demandado, tendrá que brindar explicaciones sobre sus intenciones de remover al juez, si es que así lo deciden.
Fuentes ligadas al proceso indicaron que Otiñano no se excusó y por tanto estaría todo dado para que comience su intervención. Desde el lado de Vallejos no habría ninguna oposición al magistrado, mientras que desde la posición de Lima se espera por la aceptación o la recusación con motivo. Si todos acuerdan, lo que quedaría es que se convoque la audiencia de conciliación.
Tras los pedidos de juicio político que el empresario textil impulsó contra la máxima autoridad judicial en 2024, a partir de sus fallos en la causa de expropiación de La Superiora, Lima entendió que su "buen nombre y honor" habían sido afectados y, por ello, lo demandó por una indemnización de $60.000.000.
A Tiempo de San Juan, Vallejos sostuvo que las garantías constitucionales no están dadas, puesto que no existiría igualdad ante la ley. Como ya lo había manifestado anteriormente, indicó que la balanza entre uno y otro no está equilibrada y que la maniobra del cortista se ofrece como una forma de adoctrinamiento.