Hay revuelo en el distrito veinticinqueño de La Chimbera a partir del escándalo que se desató por un policía que fue encontrado junto a una estudiante secundaria en el interior de un edificio escolar. La denuncia la realizó el propio director del establecimiento y, aunque en principio no habría delito, se dio intervención a la Subsecretaría de Control de Gestión para que investigue el accionar del uniformado.
El hecho involucró a un cabo de la Policía de San Juan que presta servicio en la Comisaría 37ª, identificado por sus iniciales A. A., informaron fuentes de la misma fuerza a TIEMPO DE SAN JUAN. De acuerdo con los transcendidos, el efectivo no dio explicaciones sobre qué hacía encerrado con la joven dentro de una dependencia de la Escuela Secundaria Florencia Nightingale, en La Chimbera.
Todo ocurrió el viernes 27 de febrero último en horas de la noche, cuando una preceptora advirtió que había algunos chicos —menores de edad— reunidos o jugando dentro del establecimiento. Ante esa situación, la preceptora y la portera ingresaron al edificio y les pidieron que se retiraran para poder cerrar la escuela.
Al principio, iba a tomar intervención la UFI CAVIG, pero pasaron el caso a la UFI Delitos Especiales. Fuentes judiciales señalaron que no habría delito, de modo que la Subsecretaría de Control de Gestión podría abrir un sumario administrativo.
En ese momento, uno de los adolescentes comentó que faltaba otra chica y que podría estar en alguna de las aulas u oficinas, según las versiones oficiales. Las mujeres comenzaron a revisar las dependencias y notaron que había alguien en la cocina. Sin embargo, la puerta estaba trabada, contaron los voceros a este medio.
Golpearon y solicitaron que la persona que se encontraba en el interior saliera. Segundos después, la puerta se abrió y vieron salir al cabo junto a una estudiante, indicaron fuentes policiales. Las mujeres pudieron identificar al efectivo, quien —siempre según las versiones— se negó a brindar explicaciones en ese momento. En cuanto a la joven, se supo que tiene 18 años.
Tras el episodio, la preceptora y la portera informaron al director sobre lo sucedido. El responsable del colegio luego se dirigió a la Comisaría 32ª para radicar la denuncia y dejar constancia de la situación.
En principio tomó intervención un fiscal de la UFI Delitos Especiales, con el objetivo de determinar si existía algún delito en la conducta del uniformado. De acuerdo con fuentes oficiales, se descartó un posible abuso sexual, ya que la joven es mayor de edad y, en teoría, se encontraba allí por su propia voluntad. No obstante, indicaron que la Subsecretaría de Control de Gestión debería iniciar un sumario administrativo contra el miembro de la fuerza provincial por una posible falta disciplinaria.