La novela de Chimbas sumó un nuevo capítulo el pasado viernes, cuando los concejales gramajistas quisieron retomar una sesión de diciembre y cambiar el reglamento interno (con modificaciones no tan inocentes). No pudieron continuar con esta iniciativa debido a que tres concejales pidieron la nulidad de la sesión. Uno de ellos es Eduardo Núñez, quien integra el bloque Cambia San Juan junto con Eduardo Rodríguez. Pese a pertenecer al mismo bloque, ambos ediles vienen votando de forma dispar y hay quienes afirman que este último legislador trabaja más con el gramajismo que con su compañero. Un conflicto interno que se sumó al nuevo esquema del cuerpo deliberativo.
El punto central del conflicto es el momento y la forma en que intentaron hacer los cambios. Los concejales sesionaron el 31 de diciembre, cuando el período de sesiones ordinarias ya había finalizado. Es decir, lo hicieron fuera del calendario habitual del Concejo.
Casi dos meses más tarde, volvieron a convocarse con la intención de introducir modificaciones clave en la normativa interna. Entre esos cambios, uno de los más sensibles era el requisito para rechazar un veto del Ejecutivo.
La ordenanza vigente establece que para insistir frente a un veto se necesitan los votos de dos tercios del total de los concejales. Sin embargo, la propuesta buscaba modificar ese criterio para que alcanzaran los dos tercios de los concejales presentes en la sesión, lo que reduciría el número de votos necesarios si no estuviera el cuerpo completo. Fuentes del concejo indicaron que esta decisión se habría dado luego de que no pudieran revertir el veto de la intendenta Daniela Rodríguez sobre el presupuesto municipal, después de que el cuerpo deliberativo se aumentara el presupuesto del casi 4% al 11%.
Es en este contexto donde se hizo más visible el quiebre entre Núñez y Rodríguez. Mientras este último quiso avanzar con la sesión junto con el gramajismo, Núñez fue uno de los concejales firmantes de la nota que pidió suspender la sesión porque la sesión original ya estaba fuera de término. Lo acompañaron el concejal giojista Luciano Cano y quizá la única edil oficialista que le queda a la intendenta, María Arredondo.
El quiebre en la relación comenzó a verse en diciembre pasado, cuando el gramajismo cambió el presupuesto enviado por el Ejecutivo para aumentarse los fondos. En ese momento, Rodríguez acompañó al gramajismo y Núñez votó en contra de esa modificación.
Según indicaron las fuentes, no hay relación política entre ambos ediles, pese a pertenecer al mismo espacio. Hoy por hoy, Núñez tiene más coincidencias con Cano que con Rodríguez y no forma parte de este conflicto que empezó desde las alcurnias de Chimbas Te Quiero, y que se trasladó al Concejo Deliberante.