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Justicia sanjuanina

Los caminos que condujeron al femicidio en Angaco

El femicida y todavía prófugo de las autoridades ya había apuñalado a otra mujer cuatro años atrás y por ello fue detenido y condenado. Sin embargo, el castigo no fue suficiente, no escarmentó y, ni bien tuvo la oportunidad, no dudó en acabar con la vida de su ex. Cómo fue que el sistema judicial, pese a intervenir en el pasado, no pudo evitar semejante desenlace.

Por Luz Ochoa

¿Cómo puede ser que un sujeto apuñale a una mujer, sea atrapado, reciba un castigo de la Justicia y, tiempo después, lo repita con otra logrando -al fin- su cometido de asesinar? Por más descabellado que suene, eso fue lo que sucedió con el hombre que perpetró el femicidio en Angaco; un brutal asesinato que el sistema judicial, pese a interferir en el pasado, no pudo evitar.

Los antecedentes criminales de Ariel Omar Pérez resultan sorprendentes y, desde hace 24 años, presenta conflictos con la ley. En sus registros penales hay de todo y los delitos van desde amenazas, hurtos, robos, desobediencias de órdenes judiciales hasta agresiones en contexto de violencia de género. De hecho, su prontuario, desde el 2001 hasta el 2020, refleja una escalada de violencia que -tristemente- culminó con un femicidio.

Y entre tantos episodios que protagonizó se destaca uno en particular, que curiosamente ofrece escalofriantes similitudes al suceso que este jueves por la mañana se desató en el cementerio de Angaco y que acabó con la vida de Yanina Pérez de la Vega. Afortunadamente y a diferencia del que acaba de acontecer, la víctima milagrosamente sobrevivió.

Era la madrugada del 14 de febrero del 2020, cuando el cuatrero que aún permanece prófugo atacó por la espalda a su ex esposa y madre de sus cuatro hijos en el interior de su casa, situada en la Villa Sefair, en Angaco. Le propinó cinco puntazos, uno de los cuales le tocó un riñón y otro dio en su brazo derecho afectándole un tendón. Por milímetros y gracias a su resistencia, la historia fue distinta, ya que pudo escapar para pedir ayuda.

Un joven policía que pasaba de casualidad la auxilió y el agresor aprovechó la ocasión para escapar por los parrales, tal y como lo hizo este jueves tras masacrar a su ex. La víctima que pudo contar lo sucedido habló con Tiempo de San Juan y aseguró que Pérez, de entonces 34 años, estaba obsesionado con ella y que no se iba a detener hasta matarla.

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La mujer vivía con miedo y no era precisamente por ese hecho, sino porque en el pasado ya había tratado de asesinarla. Dos años antes, en noviembre de 2018 y cuando apenas llevaban semanas separados, la llevó hasta las inmediaciones del complejo San Ceferino en San Martín y allí intentó ahorcarla y la acuchilló.

Por ese primer ataque, que fue caratulado como desobediencia de una orden judicial en concurso ideal con amenazas y lesiones agravadas por el vínculo, el hombre fue condenado a un año de prisión efectiva por decisión del Tercer Juzgado Correccional y, en noviembre de 2019, recuperó la libertad. Sin embargo, ese antecedente no pareció pesar cuando nuevamente fue procesado por la Justicia un año más tarde.

Es que tras apuñalar por segunda vez a la madre de sus hijos en el día de su cumpleaños y fugarse de la escena, permaneció -igual que ahora- prófugo durante dos meses y en marzo de 2020 fue atrapado por la Sección de Homicidios y cayó tras las rejas. Pese a la cantidad de heridas que le provocó a su ex y a pesar del episodio anterior, la agresión volvió a ser calificada como lesiones leves agravadas por el vínculo; y no como tentativa de femicidio, que prevé una pena más grave.

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El Segundo Juzgado Correccional (a cargo de la jueza Ana Carolina Parra) lo procesó con esa figura -un tanto liviana- en mayo de 2020 y siete meses más tarde, en diciembre de 2020, fue condenado por el Quinto Juzgado Correccional (comandado por el juez Matías Parrón) a un año de prisión efectiva. Es por ello que para marzo del 2021 ya había cumplido el total de la pena y recuperado la libertad.

Los registros demuestran que fueron dos los hechos de violencia de género que perpetró y por ambos recibió apenas un año de prisión por cada uno de ellos. Si bien el 'Bebe Guazcaso' -como lo conocen en el ambiente criminal- no volvió a meterse en problemas, pareció cambiar de blanco aunque no de conducta.

Según confiaron las hijas de la víctima fatal a este diario, la relación que Yanina Pérez de la Vega mantuvo con el femicida estuvo signada por la violencia. Habían tenido un romance que duró hasta mayo del año pasado, cuando al fin la mujer se decidió por acabar con el vínculo. "Nosotros le decíamos que terminara, pero ella siguió por miedo. Tenía miedo de que a los hijos nos hiciera algo malo", sostuvo una de las hijas que habló con Tiempo de San Juan.

Quizás la víctima sabía de lo que Ariel Omar Pérez era capaz de hacer. En Angaco son pocos y se conocen mucho. Además, sus ataques habían sido publicados en las noticias. Sin embargo, ninguna de esas alertas fueron suficientes para la víctima; o mucho peor, tampoco lo fueron para la Justicia, que tomó nota, accionó y no alcanzó.

¿Una pena más grave habría cambiado la historia? Lamentablemente y por las consecuencias fatales que se registraron, será una pregunta que quedará -por el momento- inconclusa.

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