"Pablo Javier Ferrer Puy (38) y Dante Maximiliano Parra Flores (39) no lograron consumar su designio criminoso, ni disponer de la moto que intentaban sustraer, toda vez que los sujetos fueron sorprendidos por personal policial infraganti y aprehendidos al poco tiempo, es decir por razones ajenas a los mismos, no lograron consumar el hecho delictivo configurándose el delito en grado de Tentativa”, concluyó el juez Benedicto Correa, del Quinto de Instrucción, en el procesamiento que dictó contra esos dos sujetos. A esa figura penal la terminó calificando de "agravada”, porque la jurisprudencia dice que el vehículo había quedado desprotegido en la vía pública.
Si bien la tentativa de hurto calificado es excarcelable, el juez Correa tuvo en cuenta las condenas anteriores de ambos y decidió dejarlos en la cárcel hasta que les hagan el juicio.
Ferrer venía de cumplir una condena de dos años en el 2015. Y Parra una de 12 años en el 2000, con tuvo Salidas Transitorias que le fueron revocadas. Cumplió condena en el 2008. En su caso, lo que más pesó fue el calvario al que se autosometió después de caer preso por intentar robarse una moto.
Estando en el Sector N°5 del Penal, Parra exigió a los guardias ser trasladado a Enfermería por una cicatriz que tenía en su estómago. Ante la negativa, en ese mismo instante sacó una hoja de Gillette y se hizo un tajo de cuatro centímetros en el brazo derecho. Eso provocó una hemorragia que atentó contra su vida, de no ser por la rápida intervención del enfermero de guardia en el Servicio Penitenciario Provincial.
Esa autoagresión hizo dudar de su estabilidad mental. Pero una Junta Médica en el Hospital Mental aclaró todo: Parra comprendía perfectamente la criminalidad de sus actos. Por lo tanto, todo pareció ser una maniobra para no seguir preso en la cárcel y ser derivado a su domicilio o al Hospital Mental, tal como lo había exigido a gritos en la cárcel, o como cuando se negó violentamente a ser atendido en el Hospital Marcial Quiroga.
El juez Correa entendió que esas maniobras transforman a Parra en un peligro para el proceso judicial, por lo que también influyó para que le negara la excarcelación.
Otro dato que fue tenido en cuenta por el juez Correa y plasmado en su auto de procesamiento fue la adicción a la cocaína de Parra. Según consta en el estudio psiquiátrico que le hicieron tres profesionales en el Hospital Marcial Quiroga.
Concluyeron sobre Parra que "los rasgos de personalidad, contexto familiar desfavorable y el consumo de cocaína” influyeron en su conducta. También agregaron que "se observa deterioro psico-orgánico secundario a consumo crónico y temprano de cocaína”. Y al ser consultados sobre si había consumido cocaína al momento de intentar hurtar la moto, los profesionales concluyeron que "sí”.
Ese hecho se produjo después de las diez y media de la noche del último 28 de marzo. En la inmediaciones de la Torre 3 del Barrio San Martín, en Concepción.
Sebastián Gómez dejó su moto Yamaha YBR 125 color azul estacionada y con la traba puesta. Cuando llegó al tercer piso, vio desde el balcón que dos sujetos intentaban robarla. Uno forcejeaba el manubrio para romperle la traba y el otro lo esperaba en una moto, también una Yamaha YBR, pero de color roja y dañada.
Encima de que los había descubierto, Gómez dijo que los sujetos tenían una actitud amenazante para con él. Entonces llamó al 911 y a los minutos llegaron desde la Seccional Segunda y del Comando Urbano. Ferrer era el que torció el manubrio de la moto para romperle el sistema de seguridad. Parra el que lo aguantaba en otra moto para escapar.
Ante la presencia policial, los ladrones huyeron. Pero volvieron, tiraron la moto roja y se metieron en el ascensor de la Torre 3. Los policías, junto al damnificado, subieron por las escaleras y los atraparon.
Como indicio de prueba para procesarlos, el juez Correa dijo: "Cuento con la proximidad en el tiempo y espacio de la aprehensión de los encartados, ya que fueron encontrados infraganti cometiendo el hecho los cuales al ver la presencia policial, tratan de desprenderse de una remera blanca y un casco color gris, rojo y blanco arrojándolos, mientras emprendían la fuga,corroborando lo manifestado por el denunciante que unos de los encartados llevaba una remera blanca y el otro un casco color rojo con gris, lo que me permite inferir la participación en el injusto investigado”.