La música sanjuanina se entristeció este jueves al confirmarse la muerte de Hugo "Negro" Figueroa. El reconocido autor y compositor falleció a los 65 años en Paraguay, país donde residía desde hacía más de décadas, aunque manteniendo siempre un vínculo inquebrantable con su San Juan natal. La noticia de su deceso ha generado una profunda conmoción en la comunidad artística, que despide a un creador cuya impronta personal marcó un antes y un después en el folclore cuyano.
La trayectoria de Figueroa estuvo signada por una formación autodidacta y una personalidad artística que no admitía concesiones. Desde sus inicios junto a su padre hasta su paso clave por el coro vocacional de la Universidad, el músico demostró un talento precoz que lo llevó a grabar su primer disco con apenas 18 años acompañando a Julia Vega. Sin embargo, su estilo disruptivo no siempre fue comprendido en los circuitos tradicionales; sus tonadas, consideradas demasiado audaces para las peñas folclóricas de la época, encontraron refugio y complicidad entre los músicos del rock local y los integrantes de la histórica banda Pléyades.
Su paso por Mendoza a comienzos de los 80 fue fundamental para consolidar su faceta experimental, donde estudió con el maestro Tito Francia y se integró al movimiento del Nuevo Cancionero. De esa búsqueda nacieron obras que hoy son patrimonio de la música popular, como la emblemática "Tonadita" o "Primera Soledad", composición con versos de Armando Tejada Gómez que fue inmortalizada por voces de la talla de Suna Rocha y Teresa Parodi. Incluso en su etapa con el grupo Vereda, Figueroa se animó a fusionar la raíz cuyana con instrumentos eléctricos, confirmando su rol como un experimentador indomable.
En sus últimos años en Asunción, Figueroa alternaba su trabajo en un comercio familiar con su labor como arreglador y director coral, manteniendo siempre la música como eje central de su vida. Su partida deja un vacío difícil de llenar y un proyecto que quedó como una asignatura pendiente: la grabación de un disco dedicado a musicalizar los poemas de Buenaventura Luna. Se fue un artista libre que, con su mirada distinta, supo enriquecer el horizonte del sonido regional.