En las películas que lo hicieron célebre en el mundo, Jean-Claude Van Damme siempre supo componer a personajes recios, siempre listos para salir a dar pelea. Sin embargo, en su vida cotidiana, el actor belga parece ser un eterno derrochador de simpatía.
A través de su cuenta en Facebook, el protagonista de Retroceder nunca, rendirse jamás suele establecer contacto con los numerosos fanáticos que ha cosechado, a lo largo de los años, en todo el mundo. Allí promociona sus últimas películas, recuerda los buenos viejos tiempos y, también, se anima a reírse de sí mismo. Hace unos días, por ejemplo, publicó un video en el que se lo puede ver entrenando de manera muy poco convencional: con mancuernas en ambas manos, ensaya una serie de pasos de baile algo "trabados" pero llenos de gracia.