El impacto de los reiterados aumentos en la carne ya se siente con fuerza en las sandwicherías y parrillas sanjuaninas. Comer un lomo o una pachata, clásicos de la noche local, se volvió más caro en cuestión de días y los comerciantes aseguran que el consumo cayó de manera marcada en las últimas semanas.
Desde Pachatas Gastón describieron un escenario complicado. “Se notó mucho esta última semana”, afirmaron a Tiempo de San Juan. El kilo de lomo pasó de $19.500 a $22.000 en apenas unos días, mientras que la carne molida subió de $13.500 a $14.300, aseguraron. “Tuve que subir los precios. En la semana del 14 de febrero también hubo una suba y a esa la aguantamos, pero esta semana no se pudo”, explicaron.
El traslado a los mostradores fue inmediato. La pachata, que hasta hace poco se conseguía a $12.000, ahora cuesta $13.000. “Sí, se perdió mucha clientela”, reconocieron. Según detallaron, quienes siguen comprando lo hacen aprovechando promociones y, cuando se trata de familias numerosas, optan por alternativas más económicas como los panchos.
En Esquina El Cordobés confirmaron un panorama similar. “En las últimas semanas, la carne aumentó y tuvimos que subir los precios de nuestros productos alrededor de un 15% durante febrero”, indicaron a este diario. Además, explicaron que el incremento comenzó en diciembre, se detuvo en enero y ahora retomó una senda de subas constantes.
El efecto en el consumo fue contundente. “Con respecto a noviembre, la baja es notoria. A esto se le suman las vacaciones y que estamos a fin de mes. La caída de la demanda es del 40% aproximadamente”, afirmaron.
Números en rojo durante febrero
El escenario no es aislado. En los últimos días, desde el sector cárnico confirmaron que los productos aumentaron hasta seis veces en lo que va del mes. Con precios del asado rondando los $19.500 y cortes especiales que superan los $24.000 por kilo, el encarecimiento golpea no solo a las carnicerías sino también a los comercios gastronómicos que dependen directamente de la hacienda.
En los últimos días, el kilo de asado ronda los $19.500, mientras que las blandas especiales podía superar los $24.000. El encarecimiento responde, en parte, al fuerte aumento de la demanda externa, luego de que Estados Unidos ampliara significativamente el cupo de importación de carne argentina. Con más presión exportadora, el mercado interno debe “acomodarse” a precios internacionales, lo que impacta de lleno en carnicerías y, en cadena, en la gastronomía.
Los malabares de los jubilados
En San Juan, el golpe no solo lo sienten los jubilados -que ya habían advertido que reducen porciones y reemplazan cortes tradicionales por opciones más económicas- sino también los comercios que dependen de esos mismos clientes. Si en las casas se estira el guiso con más verduras o huevo, en los locales se reemplaza el combo familiar por una promoción puntual o por la opción más barata del menú.
Embed - Asado a $20mil ¿Cómo hacen los jubilados para comprar carne?